38 respuesta a “Mi abuela y Pancho Villa”

  1. Alma
    Qué maravilla, tu abuela.
    Qué maravilla, tu arte.

    Anécdota Villista: Mi padre, en su fanatismo adolescente, consiguió acta de Parral, con fecha de nacimiento para ser, en papel, contemporáneo cercano a su héroe.
    Al morir mi padre, mi madre se quedó sin lo ahorrado y sin el seguro de vida, pues ella se había casado con otra persona nacida en otra fecha en Aguascalientes y no en Parral.

  2. Una parte de las mujeres viven por y a través de las abuelas…tu texto me removió todos los recuerdos de la mía, por ella conocí las historias de suspenso-policiacas. Solo a mi me guardaba postres, si era la preferida, los demás (nietos) lo sabían, nadie se adueñaba del cargo. En sus últimos días tuve la gran satisfacción de cuidarla y devolver un poco lo que ella me dio en todos sus años. Le duro por mucho tiempo la desilusión cuando se supo que Rock Hudson era gay, ah porque tenía buenos gustos.

  3. Las abuelas, tan mágicas, tan amorosas, tan únicas e irreplanzables.
    Amé tu texto. Mi abuela era lo máximo, también tengo sus frases: Pazguato, Pazguato. Mi marido se enoja y me corrige. Yo le digo ¡qué! ¡Está en mis genes! Abrazos mi querida Alma.

  4. Yo tuve también una abuela “recia” : de esas mujeres de antes que la Revolución les trastocó la vida. Soy admirador suyo Alma Delia. Quincenalmente la leo en Reforma. Saludos y gracias por compartir este texto.

  5. Sin lugar a dudas, una abuela de las de antes. La mía (paterna) también murió un 20 de julio, y su legado no deja de trascender gracias a las memorias. Saludos desde Zacatecas!!!

  6. Termino de leer esta maravilla de texto, de leer algunas cosas de tu abuela y su sabiduría, su mágica humanidad.
    E inmediatamente recuerdo a la mía, a mi Capitán Furia, con una historia tan diferente y tan similar. Hay algo de universal en las abuelas, cuando menos en el sentimiento.
    Muchas gracias maestra querida.

  7. La mía se llamaba Micaela, y también era más cantina que bonita.
    No recuerdo un gesto de ternura para mi o mis hermanos, bueno ni para mi papá, su hijo.
    Era seca como la tierra que la vió nacer, Zacatecas.
    No tuve oportunidad de platicar con ella, fuiste afortunada.
    Estar en su casa era como estar en Cómala.
    El universo rulfiano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *