El mundo en segundo plano

Imagen tomada de Youtube

Tengo que empezar por reconocer que hasta hace poco rechazaba la idea de las variantes en el idioma español para incluir al género femenino. Me refiero a los artículos, sustantivos, adjetivos: las y los, ellos y ellas, etcétera. Sí, yo también. (Una no es lo que quiere sino lo que puede ser, hasta que puede ser diferente)

Lo rechazaba, confieso con un poco de vergüenza, por dos razones: la primera era estética —suena feo, rompe la secuencia de una oración, alarga innecesariamente un párrafo, blablablá— y la segunda por creer que incorporar esas variaciones al lenguaje era parchar con un ajuste formal un problema que no se arreglaba de fondo.

Pero todavía no soy de piedra y mis pensamientos cambian; así que luego de leer, sentir y reflexionar, he cambiado mi parecer al respecto.

No es que ahora tenga certezas pero tengo muchas preguntas y quiero compartirlas con ustedes. En una entrevista publicada recientemente en El País, Santiago Muñoz Machado, actual director de la RAE, declaró: “Tenemos una lengua hermosa y precisa. ¿Por qué estropearla con el lenguaje inclusivo?”

Algo se rompió en mí cuando leí “estropearla”.  Ahí se cristalizaron todas mis dudas. Estropear. ¿Estropear el lenguaje es más grave que estropear vidas?, ¿es más importante cuidar la forma de una palabra que promover la equidad?

No exagero, es inseparable el lenguaje que usamos del mundo que hemos construido, y si el lenguaje excluye es porque también la realidad excluye.

Ahora me explico.

Obedeciendo a esas asociaciones e impulsos extraños, me dio por buscar la palabra “escritora” en el diccionario de la RAE y me topé con que la explicación directa de “escritora” no existe. El buscador lleva directamente a “escritor” y luego, después de una coma, incorpora la letra “a”.  Así que aunque yo buscara escritora, ingeniera o arquitecta directamente en femenino, el resultado era siempre el mismo: la forma masculina y luego la “a”, después de una coma.

¿Es que se asume que la mujer es un agregado, una apéndice, una opción secundaria? Tristemente, sí. La incorporación tardía de las mujeres a un montón de actividades y espacios tanto cotidianos como profesionales, ha dejado su huella en el lenguaje pero también en la estrechez mental de una sociedad que dista mucho de ser equitativa.

Entonces pensé en la lectura reciente que hice de “Vivir, Pensar, Mirar” (Anagrama, 2013) donde Siri Hustvedt elabora sobre la jodida etiqueta de literatura femenina. Y pensé que sí, que por eso Mary Anne Evans prefirió hacerse pasar por George Eliot, y Amantine Aurore Dupin prefirió hacerse pasar por George Sand, y por eso Elena Garro se cansó de ser “la esposa de Octavio Paz” y la propia Siri Hustvedt tiene que tolerar ser llamada “la esposa de Paul Auster” y también por eso todavá en la RAE “Concejala” incorpora la acepción “mujer del concejal”.

El mundo ha sido nombrado, catalogado y clasificado por los hombres. Es una verdad milenaria, no hay más que mirar los libros de historia y los marcos jurídicos que en cada época ministros, jueces y litigantes diseñaron ignorando a las mujeres.

Cuando pienso que Sor Juana no pudo ir a la universidad porque la universidad estaba prohibida para las mujeres, se me rompe el corazón.

Siempre me ha causado cierto pudor decir que soy escritora. Algo me incomoda porque me parece pretencioso, lo digo poco y cuando me preguntan a qué me dedico suelo responder “escribo”, aludiendo a la función pero no asumiendo la identidad.

Todavía recuerdo la profunda frustración y tristeza que me causaba saber, allá en mi otra vida de oficinista, que siendo directora de área ganara 40% menos que el director de área de enfrente; y eso que yo era la niña de los ojos del vicepresidente porque mis resultados eran avasalladores. Brecha salarial, se llama, y está más vigente que nunca.

He dejado de publicar en periódicos cuando me entero de que el columnista de enfrente cobra el triple por texto aún cuando las estadísticas de lectura pongan mis publicaciones muy por encima de la del señor en turno; he pasado una década entre editoriales donde el director general es hombre, el director comercial es hombre, el editor es hombre, el abogado que ve los derechos de autor (hola, derechos de autor y no de autora) es hombre y el jurado de tal o cuál concurso literario se compone de ocho señores y dos mujeres.

Es una historia que sé que comparto con muchas mujeres. ¿Por qué tiene que ser así?

¿Por qué Kathrine Switzer tuvo que ocultar su nombre y registrarse como K. Switzer para poder correr la maratón de Boston escondiendo su cuerpo y aparentando ser hombre?, ¿y por qué quisieron echarla a empujones de la carrera al descubrir que no era el señor K. sino la señorita K.?

¿Por qué no ahondamos más sobre si Mileva Maric le corrigió la tesis de la Relatividad a Albert Einstein o si Jean Elizabeth Leckie le dictaba los textos a su marido Arthur Conan Doyle?, ¿quizá determinamos automáticamente que son sólo «chisme» por tratarse de mujeres?. ¿Por qué el premio Nobel de Física en principio le fue otorgado a su marido y no a Marie Curie?

Entonces regreso a donde empecé y me pregunto: ¿importa más la estética de un párrafo que apostarle al cambio de una forma que podría significar un cambio?, ¿y si tal vez hay una mínima incidencia en respirar vocales que abren el espacio a las palabras en femenino? ¿Tenemos que seguir repitiendo “todos” para incluir a las mujeres sin detenernos a preguntar por qué no decimos “todas”? ¿Por qué borramos la individualidad femenina para incluirla en un todo masculino?

¿Tenemos que acatarlo sólo porque lo han dictado 31 señores (solo hombres) con aire de realeza dirigiendo la RAE desde hace trescientos años?

Vuelvo a referirme al pequeño relato de esperanza que me dio una respuesta al tweet que recién publicó Peniley Ramírez preguntando sobre el “todos” y “todas”. Una mujer compartió que su hija, amante del fútbol, se animó a inscribirse al equipo de la escuela porque la convocatoria decía “niñas y niños”; esa pequeña no era la única, llegaron otras que por esa simple consideración, recibieron un mensaje: hay un lugar para mí.

Así que ahora, cada vez que me pregunten y tantas veces como pueda repetirlo y escribirlo diré que soy escritora. Escritora. Escritora. Escritora.

Lo hago por mí pero principalmente, por todas las que vienen. Porque ya no es tiempo de que las mujeres habitemos el mundo en segundo plano.


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28 respuesta a “El mundo en segundo plano”

  1. Forma es fondo ( o refajo, dirían las mujeres de antes)

    … es un gusto saberte cada semana.

    (Carajo! Siempre se antoja un mezcal para seguir la plática…)

  2. Como siempre, la idea puesta en letras, conmovedora, precisa y clara.
    Leyéndote, recuerdo una anécdota sucedida a mi hija, la más pequeña, ya iniciada esta vigésima primera centuria. Ella es ingeniera mecatronica y quería una posición laboral en una empresa determinada donde le hicieron saber que el puesto era solo para aspirantes masculinos. Balde de agua helada.
    No se desanimó y presentó su solicitud bajo el nombre de Julian A. Leyva (leve errata tipográfica que «separó» la última vocal)
    Logró la entrevista con excelentes notas y obtuvo la posición que deseaba. A pesar de su araña, su sueldo fue siempre al menos un 20% menor que el de sus pares masculinos.
    Es cierto, el lenguaje aporta para segregar, pero el tema es mucho más de fondo y no solo las mujeres, los hombres debemos hacer el esfuerzo de, independientemente de la estructura textual, pensar y actuar inclusivamente.
    Bella lectura.

    1. Jorge, ojalá que NADIE SE PIERDA LO QUE CUENTAS, el testimonio de tu hija es uno de millones. Bravo por su valentía, y qué mal que este mal sea sistémico… pero lo cambiaremos, ya verás.
      Gracias por leer y compartir.

  3. Fe de erratas:
    Donde dice araña, debe decir éxito
    Estos autocorrector es (si, en masculino) traicionan de forma subrepticia

  4. Pero ya hemos cambiado, diría, mucho, ya no es es como antes, se ha ganado y se irá ganando pero hay cosa que así deben ser, por ejemplo yo busco en el diccionario escalera, no voy a en encontrar escalero, que importa, porque me afectaría, yo creo que no es tam monstruoso, aveces es cuestión de costumbre

    1. José Pablo,
      Te leo y me da tristeza, siempre he sabido que eres conservador con muchos temas, pero inteligente.
      ¿Equiparas todo el asunto (milenario, con datos de la realidad) del que hablo con «escalera» y «escalero»?
      En fin, ojalá la cercanía con tu hija te permita mirarlo de otra manera; y si no, no pasa nada. Esto cambiará pero no gratuitamente, sino porque vamos a seguir dando batalla. Cuídate.

  5. Hay muchas palabras que son femeninas y las comparten ambos sexos. Un sólo ejemplo: jurista. Las hay a montones. ¿Cómo nos sonaría que nos llamarán «terrícolos»?
    Que para determinadas cosas y para favorecer la comprensión se haga mención a los dos sexos, me parece adecuado, pero sólo en esas circunstancias.
    Ya ves querida Alma, nunca me sentí discriminada por el idioma; y lo de escritora suena muy bien desde siempre.
    Te abrazo con mucho cariño.

    PD: Para mí la estética tiene muchísima importancia. No voy a decir que tanta como la ética pero casi casi.

    1. Te entiendo querida,
      Yo pensaba como tú, pero de unos años para acá no puedo priorizar la estética, no viviendo en el país en el que vivo donde tiran a las mujeres a la basura en bolsas negras todos los días. Sé que no exagero al decir que una cosa está relacionada con la otra, a través del tiempo y de muchos procesos, pero finalmente el lenguaje machista es resultado y causa de una cultura machista, también asesina.
      Te mando un abrazo

  6. Hace poco vi una entrevista a Vargas Llosa donde el tipo se ríe cuando le preguntan sobre el lenguaje inclusivo ( en ese caso no era todas ni todos, el tema giraba en torno al «todes») y me di cuenta que, en efecto, el lenguaje y el modo de nombrar las cosas ha estado dictado por hombres como Llosa que no se dan cuenta del daño que hacen con no reconocer que hay un problema de fondo.

    1. La vi, Isa, no sé si me da más frustración o tristeza… ese universo de «los escritores consagrados» es increíblemente machista. Pero eso también cambiará, lograremos un marco jurídico que los desarme.

  7. Me permito una anotación, sólo para aclarar y tal vez ayudar a entender de qué estamos hablando:

    No debemos confundirnos por las limitaciones de nuestro idioma que por regla le asigna género a sustantivos por su simple terminación.

    Escalera termina en RA igual que Madera, Subida y Cabida en DA, etc. y se les asigna género femenino sin ninguna diferencia cromosómica biológico-lingüistica, pero que si nos vamos por la Biolingüística, tal vez encontremos algo más.

    El caso es que nadie le ha levantado la falda a la escalera para ver si no se le zafó un tornillo y siendo trans, decida ser un macho plano inclinado, que como máquina herramienta es tan útil.

    La cuestión son los sustantivos que designan personas que pueden ser femeninos y masculinos y que por siglos en español han designado en masculino neutro, a grupos de mujeres y hombres.

    Estamos acostumbrados a decir escritores a un grupo de hombres y mujeres que tienen la actividad de escribir; pero una mujer que escribe, es, clarísimo, escritora. Si hay un grupo sólo de hombres, seguirán siendo escritores; si hay un grupo sólo de mujeres, ahí sí, les damos el derecho de decirse en conjunto, escritoras.

    La cuestión es que la tradición y la costumbre, sin ser historiador me lo imagino, se impuso como regla macha. Pero es algo arbitrario sin duda.

    Nadie aquí estaría dispuesto/a a defender la inmovilidad de la lengua tal cual está en este momento, asignándole a su estado actual mayor valor que el que tenía en tiempos de Cervantes, por ejemplo.

    El inglés tiene la ventaja de manejar el genero neutro y que los artículos tanto determinados e indeterminados, son neutros.
    The house, the writer, the tree. Aun cuando designan a sustantivos femeninos o masculinos, son iguales: the girl, the boy.

    En resumen, y en defensa de la argumentación de este artículo, postulo la posibilidad y el derecho (femenino y masculino sin sentido) de modificar y ejercer la libertad de disentir y escribir de la manera que más se acerque a las ideas y concepciones que logremos tener de nuestro mundo, que al final es la percepción que nos da nuestra cultura, y que podemos transformar.

    No cambiamos nuestra perspectiva hasta que no cambiamos nuestra referencia. O como dices, Alma, «Una no es lo que quiere sino lo que puede ser, hasta que puede ser diferente».

    Saludos con cariño a las AlmADictas y los AlmADictos

    1. Beto,
      Qué esperanza me da leerte. Me iluminas el corazón, gracias.
      Interesantísimo y esclarecedor todo lo que planteas. Gracias

  8. Me siento identificada con tu texto Alma Delia.

    Al escuchar las discusiones sobre el lenguaje inclusivo, más alla de pensar en proteger su estética o economía, me centraba en que si la forma de relacionarnos y tratarnos no cambiaba de fondo – como seres humanos en equidad -, de poco valía hacer ajustes en el uso del lenguaje.

    Pero como dices, al reflexionar sobre lo poco representadas y convocadas que nos podemos llegar a sentir, aún siendo más de la mitad de las personas que habitamos este planeta; el lenguaje resulta ser la herramienta primera y fundamental para que nuestra voz también sea escuchada y nuestra presencia nunca más sea invisible a la mirada pública.

    Gracias.

    1. Yunuen,
      Te juro que el lenguaje es todo, menos inocente.
      Y en un mundo y un país como México, con diez mujeres asesinadas al día por sus parejas; ese lenguaje asesino está de fondo en el relato legal, público e intelectual de esa realidad aterradora. Te lo aseguro.
      Te manco un abrazo, gracias por leer.

  9. A los defensores de la estética, por qué prefieren defender algo que discrimina y que tiene consecuencias reales negativas en la vida de las personas. Ejemplos hay millones. Felicidades por el artículo.

  10. Taruguita querida, dices «¿Por qué el premio Nobel de Física en principio le fue otorgado a su marido y no a Marie Curie?» y para quien no lo sepa, parecería que Marie Curie no recibió el Nobel de Física, siendo así que es una de las solo dos personas que han ganado el Nobel dos veces (en 1903 el de Física, en 1904 el de Química). Por lo demás estoy contigo en casi todo lo que postulas en este y en todos tus textos, pero hay plurales femeninos inclusivos de sobra, sin necesidad de recurrir a los juristas o los terrícolas, que son plurales a doble banda, aunque solemos enunciarlos generalizadamente como masculinos. Pero asómate al mundo de la zoología, con sus ranas, panteras, jirafas, onzas, abejas, avispas, golondrinas, urracas, cigüeñas, tortugas, ballenas, sardinas, truchas, caballas, anchoas, cobras, cebras,
    etc. etc. etc. ad infinitum: ¡si hasta las aves es un plural femenino, como si no hubiera machos entre las aves! Para decirte derecho viejo lo que pienso, esto del lenguaje inclusivo me recuerda mucho las discusiones que continuaban en el parlamento bizantino acerca del sexo de los ángeles, mientras los turcos estaban ya apoderándose de la ciudad. El mundo se nos está yendo de las manos, el colapso nos ronda cada vez más cerca y nosotros discutimos por mor de una «a» o de una «o». Lo siento, pero a eso no juego. No me lo tomes a mal, taruguita.

    1. Mi querido amollcito,
      No me digas que tú también pecarás de tonto culto creyendo que me refiero a cambiar «durazno» por «durazna» y «plátano» por «plátana». (No me lo tomes a mal, pero claramente, no es ese mi análisis, cuando pongo el ejemplo de las profesiones y de la identidad de dos personas que merecen la misma oportunidad y respeto… digo)
      Hablo del lenguaje directamente relacionado con la realidad, el que relata la desventaja jurídica (¿sabías que en 1950 un hombre analfabeta podía ejercer su derecho al voto pero una mujer con carrera universitaria no?), sé que sabes de sobra lo tarde que las mujeres pudimos sentarnos a la mesa de la literatura como autoras, que conoces las leyes que exoneran a los hombres y culpan a las mujeres, que hay una brecha salarial indignante en el mundo que le permite ganar 30% más plata a un hombre solo por serlo, que suman CUATRO SIGLOS DE DIRECTORES HOMBRES EN LA RAE… todo eso es al mismo tiempo causa y resultado de la desigualdad que siempre nos deja mal paradas a nosotras. Ojalá vivieras en México, mi amollcito, ojalá vieras todos los días las noticias y casos de niñas despedazadas y tiradas dentro de mochilas escolares a mitad de una calle…
      Sí, sé que Marie Curie fue de hecho la primera mujer en ganar el Nobel, pero al principio la Academia quería dárselo sólo a su marido Pierre y si no es porque él protesta, no la incluyen. Porque también hay hombres que no tienen empacho en reconocer el talento de las mujeres y son de una gran ética y decencia; pero una realidad no elimina a la otra. Y yo no quiero que se dejen de contar diez feminicidios al día en mi país o que el salario no favorezca con 30% más al otro género o que se nos permita decidir libremente sobre el cuerpo y la maternidad (paternidad) porque soy mujer… quiero todo eso porque soy un ser humano que pertenece al lado de los menos favorecidos, aquí y en China. Nunca mejor traído. Te mando un abrazo.

    1. Alma Delia, mi amor,
      estoy de acuerdo contigo y pelearé a tu lado y al de tus compañeras en todas las trincheras que peleen por las causas que me enumeras. Todas son ciertas, y las específicamente mexicanas me duelen como ser humano que soy y que aborrece la violencia y el crimen. En lo único que no te acompañaré es en la trinchera contra el diccionario y el lenguaje inclusivo. Porque me parece, te lo digo a calzón quitado, una pérdida de tiempo y de energías que deberían emplearse en esas demás trincheras que como las cerezas brotan de tu prosa una detrás de otra, encadenadas. El idioma no es trinchera para mí, en ese aspecto. Me parece, insisto con otra imagen, pólvora contra zopilotes. Una lengua se articula sola, no somos los hablantes quienes la articulamos, no la hablamos al usarla, ella habla por nosotros. Cualquier estudiante de Lingüística puede certificártelo, que el idioma es la lengua hablada, que la escrita es meramente un código para la lectura.
      Te mando un abrazo y un arrimón en pixeles, el deseo de un feliz resto de domingo, que, por favor, te me cuides mucho y, ya sabes: bleibe gesund!
      El viejo y achacoso Ricardo.

  11. Será que la sociedad «moderna » lejos de ser incluyente perpetua en su ADN el instinto primitivo y feudal de qué solo el hombre es Capaz, ignorando voluntariamente la mujer sólo para sus intereses? Hasta cuando ?

  12. Alma Escritora Delia:
    Siempre he pensado en ti como una escritora; me confunde el plural, siguendo una propuesta de lenguaje inclusivo sería «les escritores»
    Entiendo que la palabra «escritores» es de género neutro, sin embargo, como en muchas otras actividades, la exclusividad que disfrutaron los hombres en su desarrollo, le dio una connotación masculina.
    Un caso curioso es «poeta» pues a pesar de su terminación en «a» se entiende como un sutantivo masculino, porque la poesía ha sido una actividad predominatemente varonil.
    Acaso debemos a sor juena el origen del sustantivo femenino «poetisa» al leerlas, a ella y a Idea Vilariño, me pregunto acerca de la poesía que ha perdido la humanidad, por no fomentar el nicho de la poetas.
    Trabajo en una organización que se toma muy en serio la perspectiva de género, mujeres y hombres ganamos igual, a la hora de las contrataciones y los aumentos las mujeres tiene preferencia, no es gratuito, hay que cerrar una brecha de años.
    Ayer platicaba con mi hermana acerca de que quizá pertenezco a la primera generación en que, en materia laboral, ser hombre es una desventaja.
    Andamos en pos del equilibrio, y para conseguirlo (quizá) algunos desbalances son necesarios durante un tiempo.

    Buscamos
    cada noche
    con esfuerzo
    entre tierras pesadas y asfixiantes
    ese liviano pájaro de luz
    que arde y se nos escapa
    en un gemido.

    Idea Vilariño

  13. Es tan frustrante el tener que justificar el uso del lenguaje inclusivo, pero más incluso el leer luego de este tipo de esfuerzos comentarios como el de «el escalero» que te dejaron más arriba…
    Yo soy un convencido que el lenguaje construye realidad. No es lo único y hacen falta otras muchas cosas, pero si la reticencia a cambiar nuestra forma de hablar causa tanta incomodidad, eso demuestra, creo yo, lo complejo que es cambiar otros aspectos.
    Saludos y gracias por estos textos.

  14. Entiendo su postura, pero en nuestro hermoso idioma se nos ha olvidado que el «género masculino» es el SIN GENERO de nuestro idioma, la importancia de aclarar esto, es para ver que en realidad es un idioma Feminista, solo el género femenino es el exclusivo. Yo soy Ingeniero Mecánico, es mi título… no mi persona, es un título entregado a personas de cualquier género, si las personas que lo leen automáticamente piensan en que es hombre, entonces depende de todos NOSOTROS de ayudar a que esa idea cambie, pero es exactamente eso LA PERCEPCIÓN, lo que necesitamos cambiar. Yo con orgullo utilizo el SIN GÉNERO que es el masculino en nuestro idioma, por que con esto establezco QUE NO HAY DIFERENCIA ALGUNA, es exactamente lo mismo un Ingeniero hombre que mujer, tan igual que utilizamos el mismo título, y de la misma forma los demás títulos, donde si es que deseamos separar por géneros para eso existen los artículos y nuestros nombres obviamente.

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