23 respuesta a “La niña que salió embarazada”

  1. En la discusión de la despenalización del aborto, por alguna (extraña?) razón, el varón, que es indispensable para la fecundación, no aparece en escena.
    Más allá de mi solidaridad de intelectual y activista de Sanborns, crece mi asombro de que en todos estos años, el segundo elemento indispensable para que se produzca un embarazo, nunca esté en la palestra. Sólo aplaude o rechifla desde las butacas.
    He intentado comunicarme con alguna de las diputadas feministas actuales, sin éxito.
    Mi planteamiento es simplista: Si hay castigo, que sea para ambos.
    La idea es que la coerción induzca a una reflexión preventiva.
    Mi esposa me dice que, en México, nunca van a perseguir al varón. Pero también me dice que nunca había escuchado un planteamiento como el mío, en el que el embarazo, cuando se habla del aborto, es un asunto también del varón como parte de la ecuación.
    En resumen: considero que el varón no tiene voz ni voto en el asunto del aborto, en tanto él, no sea considerado como corresponsable de los embarazos y de un posible aborto.
    No puedo juzgar a una mujer que pretenda abortar, mientras yo no esté dispuesto a asumir la responsabilidad y la pena con ella.
    Mientras el varón no sea considerado responsable, los hombrecitos debemos permanecer callados.
    Pero eso no resuelve el asunto. Una vez que se reconozca que a la mujer no la embaraza una paloma divina, comenzaremos una verdadera discusión alrededor del acto humano más gozoso y más lleno de prejuicios podridos.
    De seguir las cosas como están, podemos volver a leer a Borges:
    ‘Los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres.’ Y con suerte, el mundo que inventamos en nuestras mentes, como Tlön, comience a manifestarse en este plano existencial.

    Un abrazo, Alma.

    1. ¿Como intelectual es lo único que se le ocurre decir? La cuestión es que no se trata de compartir pena sino que de ningún modo el aborto a de estar penalizado.
      En cuanto a decidir sobre el asunto, es una decisión absolutamente de la mujer.

    2. Querida Alma, un texto crudo y real de nuestra situación en México, y aunque pienso diferente a ti en cuanto tema de la vida, respeto y te comparto que yo por mi parte seguiré luchando por qué en México exista educación, se desnormalice la violencia como medio educativo; tengo una Hija y haré hasta lo imposible por darle todo el amor, atención y educación posible, se que esa es mi mayor labor para aportarle un cambio a México. Gracias por compartirnos estas palabras. Te admiro… Con cariño

  2. Desafortunadamente las mujeres hemos aceptado esta forma de pensamiento por muchos años, creer que la procreación depende al 100 de nosotras mismas, porque así nos educaron. Mi madre me decía en mi adolescencia cuando yo pregunté que como evitaba embarazarse y me dijo que si yo estuviera casada me hablaría de eso. Yo por supuesto tenía el conocimiento por mis clases en la escuela pero quería Conocer su punto de vista pero no fue posible debido a sus principios morales, a su ingenuidad, a su ignorancia, te amo mamá. Afortunadamente yo soy distinta.

    1. Es tremendo, Blanca, esa brecha generacional, por suerte, poquito a poco va cambiando. Pero nos queda mucho camino que recorrer.
      Un abrazo

  3. Hace tiempo mi esposa y yo estuvimos fuera de México durante un año, debido a mis estudios. Al mes de llegar a ese otro país nos enteramos que estábamos embarazados, el preservativos falló. Nuestras condiciones no eran las mejores para recibir a un bebé. El aborto es legal en ese país y, después de platicarlo mucho, decidimos que en ese momento era la mejor alternativa. Nunca lo comentamos con nuestras familias porque ambas son profundamente católicas, sabíamos que un mar de críticas nos inundaria por esa decisión. Tuvimos la libertad de decidir, la posibilidad de hacerlo en un entorno seguro, pero sobre todo, lo hicimos plenamente conscientes y sin que otras personas decidieran por nosotros. Esa es la garantía que debería tener cualquier mujer y cualquier pareja que tome una decisión como la que nosotros tomamos.

    1. Julio,
      MUCHAS GRACIAS por tu testimonio, es valiosísimo, que también los hombres digan que se benefician de poder tomar una decisión libre, legal, sin riesgos para la salud y que es un tema de pareja, no sólo de nosotras «las locas asesinas de bebés» lo digo con dolor y sin ironía, porque esas suelen ser las respuestas. Me alegro muchísimo de que lo puedas contar y que hayan tenido esa posibilidad. Un abrazo para ti y tu esposa.

  4. Escuché ese pitido también dentro de mi cabeza al leer… ¡qué rabia, qué tristeza, qué dolor al leerte! y sin embargo, qué maravilla que tengas el don de contar éstas cosas de la manera en que lo haces.

    Gracias por permitirnos asomar , echar un vistazo a tu mente, por compartir.

    Abrazo fuerte y sentido.

  5. Desafortunadamente en mi México querido aún hay mucho machismo, siempre cuando hay un embarazo ya sea dentro del matrimonio o en soltería, se hace responsable a la mujer.
    Como padres nos falta mucha educación para guiar a nuestros hijos en cuanto a la responsabilidad compartida.
    También hablar con nuestros hijos acerca de la sexualidad y hacerles ver que nadie puede hacerte daño ni tocar tu cuerpo si tu no quieres.
    Enseñarlos a defenderse cuando alguien quiere hacerte daño, ya que desafortunadamente las violaciones en su mayoría se dan por personas cercanas y dentro de la familia.

  6. Toda la razón así la vida de los pueblos
    Creer todo lo que diga el sacerdote
    Me hizo recordar mí niñez afortunadamente nada que lamentar
    Creo nos toco sacerdotes decentes

  7. De verdad que el escrito me ha dejado helada.
    Agradezco y respeto mucho que personas como tú nos cuenten historias que me hacen ser y estar muy segura de lo que pienso y siento.
    Sin duda necesitamos más personas como tú que no tengas miedo de contar, de hablar y de compartir.
    Creo que el problema del mexicano es poner a Dios ante todo. Basta con escuchar palabras al diario como “si Dios quiere”, “si Dios nos permite” .
    Me costo mucho darme cuenta que no necesito del Dios que profesa una iglesia, mi abuela o mi madre, soy feliz con el “Dios” que tengo en mi, y no necesito de una iglesia para hablar con él.
    Muchas gracias por tu escrito.

    1. Creo (no lo digo por referirme a mi trabajo, sino al fenómeno) que lo que necesitamos es conocer las historias. Para la gente es fácil descalificar «un fenómeno», «una estadística»… pero conocer la historia de una persona puede ser transformador. Gracias por leer. Un abrazo

  8. Hasta que una sociedad no se convenza que para un embarazo hace falta un varón el hombre seguira sembrando en el terreno de la ignorancia paternidad compartida, significa responsabilidad y ni siquiera hablo de los abusos porque ahi ya no me lo permite mi asco

  9. Muy triste. Yo creo en la prevención, en instruir, pero sé que eso está bien difícil. Y una violación es algo aberrante; y tratándose de niños, ahí ya no tengo palabras.

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