81 respuesta a “Conjuro: respira, renuncia, revienta”

  1. Hoy que me encuentro rota me encuentro estás palabras tan acertadas, tan precisas, tan necesarias… No paro de llorar. Gracias Alma Delia por tocar mi alma en este momento.
    «Y rompe, rasga, renace, respira, renuncia, revienta. Porque lo hermoso es feo y lo feo es hermoso.»

  2. Lloro sin estertores, sin depresión o tristeza, lloro desborda sin enjugarme, disfrutaré mi tiempo aquí con mis imperfecciones y desatinos.

    Gracias por ser y escribir así.

  3. Tu texto es magistral. Sacude y alimenta el alma. Qué manera de escribir y lo que haces sentir. Es una delicia leerte. Admiro tu manera de expresarte. Gracias !!!

    1. Me recordó mi 3er año de primaria. Era una niña alta y en crecimiento. Era algo gordita. Mis compañeros de la escuela mostraban aversión a mi persona. Los mismos padres a veces demuestran este tipo de rechazo y es que un grupo de cerdos capitalistas millonarios nos vendieron la idea de que no éramos perfectos para vendernos productos para hacernos perfectos y que jamás lleguemos a serlo. Porque el amor propio no vende. Uno se rompe, varias veces, y recuerda, y se ama y se olvida otra vez, pero resiste lo posible por ser revolucionario en este mundo falso. Es difícil hacerlo con uno mismo, ¿cómo lograrlo con quienes tenemos alrededor? Gracias por el fuego de tus palabras. Escribí un texto dedicado a ti y quisiera hacértelo llegar.

  4. Todas hemos sido Vanessa, en algun punto de nuestra vida,hemos sido feas, rotas,discriminadas,pero algo unico en la faz de la tierra. Hermoso tu escrito mi fea Alma te admiro a montones Atte. La fea Victoria que se construye y destruye cada que se le rompe el mundo bajo los pies.☺

  5. «Y que tus ganas de vivir sea implacables, por que el mundo será implacable»
    Vaya que el mundonha sido implacable, pero mis ganas de aferrarme a la vida también. Gracias, me toca mucho leerte.

  6. Me encanta leerte, me transportas a ese columpio, pude ver sus muecas, alzando los hombros como si no le importará… que afortunada de tenerte como vecina. Y sí, hay que rompernos, y darnos en la madre para encontrarnos! Abrazos fuertes y apretados.

  7. Uff! Qué hermoso! No puedo mas que maravillarme con tus palabras. Siempre logras tocar fibras bien profundas en mi corazón. Te abrazo a la distancia! Gracias!

  8. Ojalá que Vanesa lea este texto. Ojalá lo lean todas las mujeres que crean que son feas porque no cumplen con esos estándares de belleza imposibles de alcanzar.
    Lo feo es hermoso!!

  9. Y come, bebe, fuma, besa, lame, devora todo lo que el mundo ponga en tu boca. Cómete al mundo tres veces al día todos los días de tu vida.
    Siiiii, no sabemos si sera la última oportunidad.

  10. El arquetipo como instrumento de medida condiciona y lastima a todos. Me fascino todo el texto, la forma de ir desmenuzando es fantástica y hasta poética. Me encanta este texto. Felicidades Alma Delia !!! Seguiremos escribiendo para llegar en algún momento a esta expresión texto.

  11. Lloré desde las primeras líneas, cuánta verdad. Gracias por la catarsis. En tus textos de alguna u otra forma siempre encuentro consuelo. Y así la vida, uno siempre se rompe pero hay que reconstruirse, por doloroso que sea y si efectivamente respirar, «renunciar, respirar y reventar» es la mejor manera de conseguirlo. Gracias Alma, un abrazo desde el alma rota pero completa.

  12. -¿Les tienes lástima? -exclamó don Juan en tono interrogante.
    -Claro que sí -dije.
    -¿Por qué?
    -Porque me preocupa el bienestar de mis semejantes. Esos son niños y su mundo es feo y vulgar.
    -¡Espera! ¡Espera! ¿Cómo puedes decir que su mundo es feo y vulgar? -dijo don Juan, remedándome con burla-. A lo mejor crees que tú estás mejor, ¿no?
    Dije que eso creía, y me preguntó por qué, y le dije que, en comparación con el mundo de aquellos niños, él mío era infinitamente más variado, más rico en experiencias y en oportunidades para la satisfacción y el desarrollo personal. La risa de don Juan fue amistosa y sincera. Dijo que yo no me fijaba en lo que decía, que no tenía manera alguna de saber qué riquez ni qué oportunidades había en el mundo de esos niños.
    Pensé que don Juan se estaba poniendo terco. Creía realmente que sólo me contradecía por molestarme. Me parecía sinceramente que aquellos niños no tenían la menor oportunidad de ningún desarrollo intelectual.
    Discutí mi punto de vista un rato más, y luego don Juan me preguntó abruptamente:
    -¿No me dijiste una vez que, en tu opinión, lo más grande que alguien podía lograr era llegar a ser hombre de conocimiento?
    Lo había dicho, y repetí de nuevo que, en mi opinión, convertirse en hombre de conocimiento era uno de los mayo res triunfos intelectuales.
    -¿Crees que tu riquísimo mundo podría ayudarte a llegar a ser un hombre de conocimiento? -preguntó don Juan con leve sarcasmo.
    No respondí, y él entonces formuló la misma pregunta en otras palabras, algo que yo siempre le hago cuando creo que no entiende.
    -En otras palabras -dijo, sonriendo con franqueza, obviamente al tanto de que yo tenía conciencia de su ardid-,
    ¿pueden tu libertad y tus oportunidades ayudarte a ser hombre de conocimiento?
    -¡No! -dije enfáticamente.
    -¿Entonces cómo pudiste tener lástima de esos niños? -dijo con seriedad-. Cualquiera de ellos podría llegar a ser un hombre de conocimiento. Todos los hombres de conocimiento que yo conozco fueron muchachos como ésos que viste comiendo sobras y lamiendo las mesas.
    El argumento de don Juan me produjo una sensación incómoda. Yo no había tenido lástima de aquellos niños subprivilegiados porque no tuvieran suficiente de comer, sino porque en mis términos su mundo ya los había condenado a la insuficiencia intelectual. Y sin embargo, en los términos de don Juan, cualquiera de ellos podía lograr lo que yo consideraba el pináculo de la hazaña intelectual humana: la meta de convertirse en hombre de conocimiento. Mi razón para compadecerlos era incongruente. Don Juan me había atrapado en forma impecable.
    -Quizá tenga usted razón -dije-. ¿Pero cómo evitar el deseo, el genuino deseo de ayudar a nuestros semejantes?
    -¿Cómo crees que podamos ayudarlos?
    -Aliviando su carga. Lo menos que uno puede hacer por sus semejantes es tratar de cambiarlos. Usted mismo se ocupa de eso. ¿O no?
    -No. No sé qué cosa cambiar ni por qué cambiar cual quier cosa en mis semejantes.
    -¿Y yo, don Juan? ¿No me estaba usted enseñando para que pudiera cambiar?
    -No, no estoy tratando de cambiarte. Puede suceder que un día llegues a ser un hombre de conocimiento, no hay manera de saberlo, pero eso no te cambiará. Tal vez algún día puedas ver a los hombres de otro modo, y entonces te darás cuenta de que no hay manera de cambiarles nada.
    -¿Cuál es ese otro modo de ver a los hombres, don Juan?
    -Los hombres se ven distintos cuando uno Ve. El humito te ayudará a ver a los hombres como fibras de luz.
    -¿Fibras de luz?
    -Sí. Fibras, como telarañas blancas. Hebras muy finas que circulan de la cabeza al ombligo. De ese modo, un hombre se Ve como un huevo de fibras que circulan. Y sus brazos y piernas son como cerdas luminosas que brotan para todos lados.
    -¿Se ven así todos?
    -Todos. Además, cada hombre está en contacto con todo lo que lo rodea, pero no a través de sus manos, sino a través de un montón de fibras largas que salen del centro de su abdomen. Esas fibras juntan a un hombre con lo que lo rodea: conservan su equilibrio; le dan estabilidad. De modo que, como quizá Veas algún día, un hombre es un huevo luminoso ya sea un limosnero o un rey, y no hay manera de cambiar nada; o mejor dicho, ¿qué podría cambiarse en ese huevo luminoso? ¿Qué?

  13. Me acepto y me rebelo como soy, con mis glorias y mis miserias. Y escupo y beso con el mismo coraje y la misma fe.
    ¡Qué increíble texto!
    Gracias por estas palabras.

  14. No solo las mujeres pasan por esa etapa de enojos, tristezas y desolación por comentarios tan soeces. También a nosotros nos pasa cuando no somos tan agraciados físicamente, tímidos y sin dinero. Tan es así que vivimos atrapados en la mediocridad hasta nos decidimos salir y tomar el mundo en nuestras manos. Claro, sin vengarnos de todos y muy pocos optamos por de demostrarles que somos iguales a los demás.

  15. Hoy, mallugada por dentro, tus letras, no como vez primera, reconfortan y limpian los ojos que parece que también recuerdan. Gracias vacíar siempre las tripas y el corazón, por hacer que me encuentre en tus palabras❤️

  16. Me recordó a Carlota de tu libro y por tus palabras no aguanté las lágrimas. Gracias por ser tan honesta con lo que escribes y describes en tus textos, es sanador.

  17. El juego de la vida es como el de serpientes y escaleras. Cuando haz jugado tanto y ves que alguien le toca la serpiente y baja tanto hasta romper el alma, se antoja no tirar el dado, sin embargo, la empatía por saberlo, hace que abraces a quien se la pasa empezando nuevamente.
    Tu narrativa es hermosa, la realidad de algunas personas es muy triste.
    Te mando un abrazo

  18. tengo una hija adolescente a la que muchas veces no se que palabras pueden inspirarme para levantar su autoestima de reina…las he encontrado en ti, en este texto. Me hiciste llorar y te lo agradezco al igual que a Vanessa que te inspiró…eres grande Alma!!!

    1. Mi querida feúcha,
      mi compañera de armas
      (las de tomar)
      perdón x lo confianzuda,
      te mereces los laureles,
      orgasmos de lágrima batiente
      de risa fresca trituran
      tanta escena dolorida.
      Te nombro ‘Reina y Espejo’
      del círculo de la Vida,
      y en la sombra del silencio
      todo el llanto compartido
      sabroso perfume de ajo,
      esquina que no se dobla,
      revés de la calavera
      austero perro gozoso
      con sus pulgas calle arriba
      del peñón y de tu mano
      nos tiramos todes
      ¡Ya!

  19. Ja. Si vieras lo que se vive con piernas largas, figura esbelta, y mujer independiente.
    Puedes gustarle a muchos pero nadie se arriesga del todo a tener a una mujer así, te tienen miedo.
    En realidad ni así la vida es fácil.
    Y esa supuesta belleza se desvanece.
    Y te das cuenta que no hay nada mejor que brindar tu interior ese que no tiene medidas, simplemente es hermoso, y es lo mejor que podemos dar. Abrazo a todas

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