Mírate, mírame

Crédito imagen: Alma Delia Murillo

En un fragmento de Visión de los vencidos, una de las narraciones indígenas de la conquista de España a México, relata el momento en que Hernán Cortés manda pedir a Cuauhtémoc, último emperador azteca, que le entregue “gallinas, huevos, tortillas y las mujeres de color claro”. 

Lo releí este lunes y me dio en el centro del pecho.  

Sentí el impulso de publicarlo pero también sentí el impulso de mirar mi piel oscura y de reconocerme hermosa. De reivindicar el origen que el color de mi piel relata. Y subí una foto a Twitter y ocurrió la magia. Una de las experiencias más reconciliadoras que tuve con esta red social, por su espontaneidad, por la alegría, porque había más de 20 mil “Likes” a un tuit que no era de polarización ni de odio; sino del gozo de reconocer quienes somos.

Recibí más de 2 mil fotografías de gente mostrando la piel, el orgullo, la belleza del origen. Más de 700 mil interacciones tuvo ese hilo, según las estadísticas detalladas de Twitter. Leyeron bien, más de setecientas mil. Para mí fue tan significativo que no me resigno al efímero espacio que lo vio crecer, por eso se los cuento ahora. Porque yo quería que nos viéramos. Porque yo quería verte y que me vieras.

Y por eso recupero esto que escribí para ustedes y para mí: 

Sucede que nos cansamos de pedir permiso, de pedir perdón, de esperar en la puerta, de mirar hacia abajo, de esperar el carruaje del rey, de esperar la venia de la reina. 

Sucede que nos cansamos de ver cómo humillaron a nuestra madre mientras limpiaba la cocina o los baños de un departamento al que no podríamos aspirar en tres o cuatro generaciones. 

Sucede que nos cansamos de no ser vistos. Sucede que nos cansamos de ser desaparecidos. De poner el cuerpo para las estadísticas de todas las guerras. 

Sucede que nos cansamos de que no haya pantalla, revista, película, promocional que conozca nuestro rostro. Sucede que nos cansamos de ser el lado oscuro del mundo. Aquí también tenemos luz, mucha luz. 

Sucede que nos cansamos de ser señalados en la fila del banco, en el aeropuerto, de que nuestras credenciales valgan menos, de que nuestro pasaporte sea objeto de sospecha, de que nuestro currículum se quede en el montón de abajo. 

Pandillero, moreno, tatuado. Negra cambuja. Negro. Simio. India patarrajada. Pinche indígena, esgrimen los que se ufanan de superioridad. Ignorante, esgrimen los honorables, los de buenas costumbres, los que obedecen y esperan obediencia.

Los que obedecen y esperan obediencia. Ahí está su mito fundacional del mundo. No del mío. No del nuestro. 

Ya casi me callo, sólo quería decirles que tener hambre es sacarse la lotería.  

Tener hambre es ser el mundo y no sólo estar en él. 

Escribo con rabia, quizá este es mi único privilegio. Y no me disculpo. 

No pido permiso. 

No pido perdón. 

Atravieso tu puerta y te miro. 

Existo, soy morena, tengo sangre árabe y sangre purépecha, aprendí a escribir mi nombre en una escuela pública, aprendí mi primer poema en una escuela pública, me enamoré con toda la euforia de mi piel oscura bajo el uniforme de una escuela pública. Conozco el hambre. Conozco la calle. Por eso estoy llena de recursos, quizá tengo tantos recursos como tú, tal vez tengo más. 

Aquí estoy. 

Mírame. 

Mírate. 

Y el que tenga ojos, que vea.  Que vea la belleza que quedó registrada aquí: 

33 respuesta a “Mírate, mírame”

  1. Igual que tú, camino por el lado oscuro de la luna, acaso con un poco más de tiniebla, porque además de ser moreno, y de que mi educación es producto de la escuela pública, también estoy feo; atributo que evidentemente no te aplica.

  2. Es grandioso, me fascina como escribes…
    Yo orgullosamente Huixcoloteco (poblado a 55 km de Puebla capital) mis raíces una casa con piso de tierra, techo de lámina, el amor a ella por siempre.
    Soy apiñonado, mi madre Güera de ojos color miel, mi padre moreno de ojos negros, yo agradecido a ellos por lo que hay forjado en mí.

    Gracias Alma Delia por hacer mi mañana grandiosa.

  3. Buen día Alma Delia, chingón tu artículo. Chingona tu iniciativa. Si, si tú iniciativa tuvo tanto éxito aún hay esperanza de que la Patria-Matria camine con todos sus prietos, con todos los tanto tiempo vistos de arriba a abajo. Los otros, los de piel clara bienvenidos, si quieren que caminemos juntos, sino pues a la casa de la china…. Esta es nuestra Patria. Vengan, vamos a caminar juntos. Que nunca más ustedes por arriba.

    1. Que belleza veo y leo en tu artículo, me identifico desde la profundidad de mis raíces, de mis abuelos hermosos con sangre indígena en sus venas y por ende, en las mías, del amor que ellos irradiaban, de la esperanza con que nos veían, porque notaban que teníamos acceso a una educación que a ellos ni por error aspiraron, porque los mutilaban en sus sueños desde corta edad. Gracias por despertar ese lado íntimo de apreciar y disfrutar quienes somos, porqué somos y para qué estamos.

  4. Que bonitas palabras y qué gusto que existan este tipo de movimientos. Tengo la esperanza de que un día, el color de piel deje de ser motivo de burlas y/o rechazo. Gracias 💫

  5. Como si estuvieras enojada, no, muchos vivimos esto por prietos, y que bueno que tú lo digas porque miles la ven, pero eso no evita que logremos lo que queremos, que seamos lo que nos guste, y con orgullo decir, a pesar de todo eso soy lo que quiero. Saludos

  6. Piel de fuego y canela. Alma de guerrera. Mi querida Alma te envío un saludo desde el infra mundo…. por favor sigue despertando conciencias y reventando forúnculos mentales. Gracias por ser la letra y palabra de quienes callan y bajan la mirada, Y también de quienes piensan y creen en un mundo mejor.

  7. Es verdad, el hambre es la que te hace avanzar, crecer, llegar a donde tus limitaciones se ven arroyadas, a donde tu imaginación no es el limite porque cada día, te sorprende a ti mismo, como me decía cuando andaba en avión, no esta mal para un chamaco que nadaba en un vaso natural después de la lluvia…

    1. A mis 49, mis rizos aún son oscuros, de niña, un par de trenzas para que no se maltratara mi pelo, se ha mantenido oscuro mi cabello, también morena mi piel. Que con orgullo he mostrado al mundo. Felizmente mexicana.

    2. Te recomiendo leer Biografía del hambre de Amelie Nothomb… desde un lugar muy distinto pero ella reflexiona sobre eso, la suerte que es tener hambre.
      Un abrazo, Andrés 🙂

  8. No pedimos perdón ni permiso. Asimismo Alma Delia. Tengo fotofobia (si acaso existe) pero me ganó tu invitación y me animé a compartir mi foto. ¡Muchas gracias!

  9. aw quiero escribir algo con mi descolorida mano, dudé al principio porque tu pluma es poderosa mi estimada Alma Delia. Escribo porque amo hacerlo y porque la fuerza de tus palabras invitan, amo amo con todo mi pasado este país y mi futuro estará aquí con todos, con todas.

  10. Gracias por tu artículo. Me identifiqué, aprendí a leer y toda mi formación académica ha sido en escuela pública. Tuve un solo y el mismo maestro de primero a quinto grado de primaria en mi comunidad. Mi baja estatura, mi color de piel, mi complexión, color de cabello, son reflejo de mi orígen. Soy la continuación histórica de mis ancestrxs.

  11. Hasta el tuétano sentí tus palabras esta vez, no me canso de leerlo una y otra vez, y todo lo que escribes, porque eres la voz de lo que muchos callamos, y en distintos ámbitos. Eres una digna representante de lo que un Mexicano Chingón es y una magnífica y fuerte mujer es. 🙏 Gracias por tus letras Alma. Gracias por existir como tal, como eres.

  12. Me encantó tu columna, como todo lo que escribes. ¿ Qué complicados somos? Si todos los días nos viéramos así… Abrazos
    La morenita ( con cariño)
    ¿Una morenita ella? No, ¡NEGRA! (Chale)

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