Las sirenas y el canto de la ignorancia


 Alberto Alcocer / IG: @beco.mx

La memoria es la inteligencia de los tontos, dicen que dijo Albert Einstein.

La ideología es el alma de los desalmados, digo yo.

Estoy convencida de que la candidez es un veneno que mata. Suave e indoloro pero letal. Hace un par de días se anunció que la guapísima actriz Halle Bailey, de origen afroamericano, interpretará a Ariel en la nueva versión de La Sirenita. Sin duda está muy bien el hecho de que una actriz de piel oscura represente a ese personaje icónico.

De veras lo celebro: soy morena, mi familia es de Michoacán, crecí en el Estado de México y estudié siempre en escuelas públicas, cuando empecé a trabajar viví la experiencia racista de las empresas que reclutan gente con cierto fenotipo y de los compañeros de trabajo que no pierden oportunidad de señalar el pigmento de la piel como motivo de orgullo o de vergüenza.

Cuento todo esto porque quiero dejar claro que no sólo entiendo sino que conozco la tara racista que existe en México (en el mundo) y sé que hace falta combatirla.

Aún así, creo que perdemos el foco por completo. Es escalofriante comprobar una y otra vez que vivimos tiempos de aplaudir la banalidad e incluso defenderla si tiene el sello de “políticamente correcto”.

El origen simbólico de la sirena como monstruo mitológico nada tiene que ver con una historia como la de Disney que es una historia simplista y no infantil sino infantiloide.  No importa si la sirena es rubia, pelirroja, negra, mulata, oriental, o transgénero; insisto en que la diversidad la celebro, lo que exaspera es que sigamos centrando la discusión en la forma y no en el fondo.

La primera crueldad a la que tenemos que enfrentarnos es a la experiencia de descubrirnos a nosotros mismos: la de hacernos cargo de los deseos, medir el tamaño de nuestro espíritu y psique, reconocer nuestras limitaciones. El dolor de construir una identidad completa pero flexible, capaz de crecer bordeando zonas luminosas y grises. El brutal viaje para desintegrarnos y reintegrarnos en términos psicológicos.

Pero incluso la simbología universal la hemos mutilado y ahora interpretamos todo conforme a la tendencia moral-digital del momento.

Las sirenas, esos monstruos marinos con rostro y pecho de mujer pero cuerpo de pájaro en la visión egipcia o de pez en la visión griega, seducen a los navegantes y los arrastran a la muerte para devorarlos. Por eso en La Odisea el héroe Ulises se amarra al mástil de su navío, para no ceder al “canto de las sirenas”; para poner a prueba su humanidad en el fundamental conflicto entre el deseo irracional y la templanza.

Exigir una sirena moralmente correcta e incluyente (que es un monstruo mitológico) es tan absurdo como querer un árbol correcto e incluyente, pronto habrá quien exija que haya árboles de todos los colores y nubes de todas las formas para que no exista discriminación ni incorrección política.

Pero es que las sirenas hablan de la pasión y del instinto, de la transformación de la psique. Dice el Diccionario de los símbolos de Jean Chavalier y Alain Gheerbrant: “Si se compara la vida a un viaje, las sirenas representan las emboscadas nacidas de los deseos y las pasiones”

Resumiendo: que el origen del símbolo de la sirena no es de víctima sino de depredadora, de enseñanza, de encrucijada. Donde femenino y masculino no se limitan a la visión de género abusador y género abusado. Tampoco tiene nada que ver con la sirena tontita pero rebelde, loca de amor, dispuesta a sacrificarlo todo por un hombre. Pero como no entendemos el todo ahora celebramos la parte, y con un fundamento de infinitas capas de ignorancia, le ponemos sello de “evolucionado” al cambio del color de la piel de la actriz que interpretará al personaje. Entre el remedio y la enfermedad estamos perdidos, compañeros.

La Sirena, el Minotauro, la Gorgona, el Cíclope, ¿cómo vamos a hacer para entender su mensaje incial, su misterio, si sólo podemos verlos con la estrechez de la narrativa infantiloide en un caso y políticamente correcta en otro?

Toda literatura y mitología que se transforma en políticamente correcta está siendo traicionada en su esencia; llevada de su naturaleza polisemántica e infinita a una visión limitada que aplasta una enseñanza enorme para el espíritu.

Sí, la rebeldía es buena, la diversidad también, pero sin profundidad poco ganamos en una ideología colectiva dispuesta a achatarlo y limitarlo todo para que sea digerible y les dé el placebo de estar actuando como buenas personas, buenas empresas, buenos contenidos. Y buenas cajas registradoras que no dejan de sonar. Uf.

Sólo puedo agregar que cuánta razón tenía Nietzsche: toda convicción es una cárcel.

@AlmaDeliaMC

36 respuesta a “Las sirenas y el canto de la ignorancia”

  1. Y la Tlanchana?

    Ah! también me da un café espresso con dos de azúcar, un poco de agua y tantita leche. Ándale así, casi, casi un americano.

    Digo! para podérmelo pasar.

    1. Víctor,
      ¿O sea que te resultó ilegible? ¿o que te impresionó? jajaja.
      Perdón, a veces no entiendo nada. Seguro que sí, a veces soy intragable y necesitabas el café, anda a procurártelo.
      Saludos

  2. Defender como lo haces, la profundidad, el significado y la belleza, es en sí mismo, un acto de rebeldía y con sentido estético ulterior.
    Y, tal vez, esa simplificación de las grandes hazañas culturales universales, sea en si mismo un achatante canto de sirena.
    Agradecido de leerte.

    1. Beto,
      Me desespera la escandalosa tendencia a que lo políticamente correcto, aunque sea torpe, vacío, muchas veces sin sentido, sea el criterio para todo.
      Un abrazo y gracias por leer.
      A

  3. La ignorancia y la falta de analisis en la sociedad, creen que la punta del iceberg, es la totalidad o realidad. Gracias por tu visión «bajo» el agua.

  4. Alma, no dejes de escribir así! Iluminas las modas, la ignorancia y los estereotipos. Les das contexto y origen y eso hace toda la diferencia. En este mundo de modas, bandos fáciles y opiniones comerciales y correctas, tener la pluma de alguien que ve mas allá y muestra el contexto amplio es un gozo! Al igual que la columna de las princesas que compartiste hace poco, esta me hace ver lo limitado de nuestra visión y lo barato de la discusión . Gracias!

    1. Contexto y origen, eso mismo, Yazmín, creo que es lo que hemos dejado de ver. Gracias por tu comentario, es inspirador saber que podemos comunicarnos y entendernos en otros niveles.
      Un beso

  5. Su llamado: su dulce canto me atrapa
    su voz me guia hacia ahi, mas alla de las nubes ahi donde quise vivir.
    La intangible y cruda verdad:
    Quiero huir lejos de tus engaños.
    Fingir que mi sueño acabo.
    Maldecir el embrujo de tus encantos
    y comenzar de nuevo a vivir.

  6. “Poner a prueba su humanidad”.
    Palabras que entraman la profundidad del ser. Enfocarse en la forma y en lo políticamente correcto es la manera más sencilla e “indolora”, porque te mantiene en el confort de la manada.

    Pero cuando te encuentras fuera, cuando te atreves a ver y reconocerte, y encuentras que nada en realidad te define, te liberas de la humanidad y empiezas a ser “humano” de espíritu libre. Y eso es duro, porque ya no eres parte de, eres huérfano socialmente; pero al fin te perteneces.

  7. Creo que recurrir a lo politicamente correcto le quita la escencia a muchas cosas, como dices en tu texto, hay cosas que den de ser como son y no cambiarlas en aras de un fin monetario nada más. Saludos Alma.

  8. Me haces cuestionarme, me haces retomar sustentos, me haces retarme. Cierto, la sirenita de Disney buscaba a un príncipe, y sí, a como dé lugar, ahí ella no es víctima. La raza, el color nada tenían que pintar ahí.
    Hay quienes van tres pesos adelante, tergiversan movimientos y ejes transversales y así hacernos seguir en la cárcel. El feminismo que brilla tampoco es oro, hay mucho de entraña, de calle, de cotidiano, que para nada tiene que ver con soluciones basadas en lo políticamente correcto.

    Me emociona leerte, gracias no panzona. Frierta. ( Al despedirme recordé unas cartas de Frida a Diego donde al final no decía mucho).

    P.D. Me gustan las sirenas garra, carne y comilona humana.

  9. El joven Juan menor de edad no es racista,
    aparece por la boca del metro en Manhattan
    diminuto ante la inmensidad de los rascacielos
    se dirige a un par de gigantescos negros

    negros
    de color eramos los tres,
    de distinto color eso sí.
    Les pregunta por la 34
    para allá ! contesta uno
    apoderándose de mi equipaje.
    David
    digo Juan
    se lo arrebata
    y ardido Goliat señala
    en sentido contrario
    No ! es para allá !
    Incluso hoy se padece
    ese resentimiento hacia el blanco
    aunque sea moreno,
    ya que el moreno es tricolor
    en este caso.
    El judío no se junta con el resto.
    La discriminación no es de un way
    es de muchos.

    1. «La discriminación no es en once way es en muchos»… gracias! He disfrutado tanto algunos comentarios (cómo está aportación) tanto como la narrativa original…

  10. La versión de La Sirenita como cuento es del danés Andersen, data de 1837, las sirenas son seres sin alma, pero pueden obtener un alma inmortal si son amadas por un hombre, para ello se valían de sus ardides, está sirena -monstruo- en particular se enamora y transmuta en humano, se sacrifica por un hombre y no es correspondida, tiene la opción de matarlo para regresar a su estado de sirena pero no puede, en ella reina el Eros, prefiere ‘dejar de ser’ a matar al objeto de su amor y en el sacrificio descubre una nueva vía de obtener un alma inmortal junto con las hijas del aire -también desalmadas-, con 300 años de buenas obras.
    Todo un “brutal viaje”…

    1. Así es, Bartolomé, además la inspiración de Andersen parece ser una profunda decepción amorosa de naturaleza homosexual: enamorado de su amigo Edward Collin, Andersen sublima y reprime su sexualidad con esta sirena sin genitales… una dolorosa tragedia, oscura y compleja en esta versión de Andersen como en su origen mitológico.
      Gracias por leer, un abrazo.

    1. Sí, a veces nuestra ceguera es tal que resulta perturbadora. Abrazo, Amir, gracias por venir a leer mis tarugadas, lo aprecio mucho de alguien a quien admiro un montón. «La 4a compañía» es una de las cosas más gloriosas que he visto. Abrazo.

  11. Hola: Me encantó este excelente texto como los que (casi) siempre nos compartes. Me dejó pensando mucho tu cita final de Nietzche que afirma que toda convicción es una cárcel y me dio tema para mi columna semanal que se llama Educación personalizante y se publica en el portal Lado B de Puebla (@ladobemx). Mi tema es netamente educativo pero te comparto el link solamente como un sencillo ejemplo de las reflexiones que suscitas en quienes como yo, te leemos cada semana. Saludos y gracias por escribir.
    Va el link: https://t.co/ufOzsSE9LE

    1. Querido Martín, lo leí y me gustó mucho, es maravilloso compartir las dudas, la belleza de pensar.
      Y me encantan tus referencias a Edgar Morin que considero uno de los más brillantes pensadores de nuestros tiempos.
      Un abrazo, gracias por el intercambio.

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