31 respuesta a “Desvida”

  1. Alma:
    El año pasado, más o menos, me encontré con quién fue el amor de mi infancia y a quien tenía treinta y tantos años de no ver.
    No fue un encuentro fortuito, navegué por las redes sociales hasta dar con ella y enviarle el mensaje de que adonde quiera que ella estuviese iría a buscarla.
    Fue un reencuentro brujo y de humo, y nos dimos ese beso de piquito que desde que yo tenía 7 años anhelaba, y su no ocurrencia, de alguna manera había marcado mis fallidos encuentros amorosos. Algún conjuro ocurrió.

  2. Puedo decir que viví ambos mundos, ya que a mis cuarenta y cinco años, no tengo hijos, estoy casado en segundas nupcias y todo un bagaje de anécdotas en todos sentidos y te puedo decir que lo más seguro es que tú party giro debe de pensar lo mismo que tú pero a la inversa. Se debe de preguntar que habría sido si hubiera sido sensata, si no se hubiera trasnochado, sino se hubiera querido comer el mundo de un solo bocado.
    De cualquier forma, es bonito recordar. Pero a estas alturas de mi camino, estoy empezando a descubrir un mundo que muchos conocen y hasta puede que estén hartos, decepcionados o felices. Y todavía me faltan los hijos propios, esas aventuras de las que e oído y e visto en muchos…

  3. Espejos, y ventanas, mirarme, asomarme. Recrear los escenarios y saber que Elegí mi destino y que el destino fue noble conmigo.
    Abrazo sentido Alma mía.
    Gracias AlmaDelia. Por cada regalo compartido.

  4. Los futuribles solo deben pensarse como materia literaria, y punto. Porque «De lo que no se puede hablar, es mejor callarse», lo dijo Wittgenstein y sabía de lo que hablaba, mi querida taruguita. Feliz resto del domingo.

  5. Alma nuestra.

    Siempre atinas a remover en las entrañas de tus lectoradictos.

    Mi historia:
    Viví lo que no pensé vivir.
    O, peor, estuve al borde y …
    El amor en los tiempos del cólera era una hoja de ruta soñada

    Durante los años (35) la vi varias veces, ya yo con hijos, ella también.
    Alguna vez (hace 15 años) le escribí y pude entregarle la carta.
    Me desbarató mis sueños y la maldije y maldije mi inocencia. Pensé que había visto señales donde ella decía sólo ser cortés.

    Hace un par de años, la encontré. Me pidió mi numero, y los mensajes empezaron.
    Nos vimos en un café.
    Confesó que yo siempre fui el amado, el amigo, etc etc.
    Pero…
    Nunca fue valiente, y ahora menos, fue muy sensata siempre, rayando en la mojigatez. Pero real, de monjas, confesor y todo.

    Recordé el sentimiento de cuando la dejé por primera vez. Pensé que seguir soportando la expectativa, las posibilidades era demasiado.
    Fue de algún modo un alivio. De algún modo me salvó de cometer una estupidez. Esa posibilidad ya no la deseo. O tal vez, si ella fuera otra… pero entonces ya no sería ella y jajaja, el vértigo …

    Por suerte, mi sensatez se llena de edad

    No todo lo posible, es deseable, y por suerte, no todo lo deseable es posible…
    Como te decía, despiertas lo entrañable….

    Mil Gracias

  6. ¿cómo se llama ese momento de la niñez en que de repente nos damos cuenta de nosotros mismos? Es tan clara esa toma de conciencia que seguro tiene un nombre en español, japonés u otro idioma. Así también debe haber un nombre para ese momento en que reconoces y aceptas a ese tú, dentro de ti. Ese que alguna vez decidió quedarse leyendo en casa o disfrutando el silencio en vez de ir a la fiesta y al que otras veces obligaste a hacer lo que no quería. Me refiero a ese momento en que te sientes en paz con las decisiones que hicieron esta vida y estas desvidas.

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