12 respuesta a “Apegos dulces y feroces”

  1. Me identifico una vez mas. Me he limitado en mis duelos … incluso en los de la pérdida de mis padres. Siento no haber llorado ni sufrido en la misma medida de la importancia que fueron en mi vida. No hay duda que fueron la cosa mas grande y dolorosa que he vivido. Un elektra que se rompía y reparaba. Mi papá fué muy ojo alegre y eso me dolía… Yo una hija consentida por él y caprichosa con mi madre quien no tuvo mas opción que darme de golpes cuando la hartaba. Siempre creí q no era hija de ella y que mi papá me había llevado a casa producto de un amorío. No se cuando comencé a amar a mi madre profundamente, quizá cuando sentí pena por todo su afanar y sufrimiento al lado de mi padre y las miserias que padecíamos cuando no teníamos las reuniones llenas de armonía al encontrarnos con la familia. Vivimos llenos de contrastes.
    Ya perdí a los 2 murieron tan rápido como la vida que viví con ellos …
    Me enseñaron a cantar a pelear y amar. A odiar … a veces. A luchar y ser fuertes … me separé de ellos cuando tenía capacidad de comprenderlos y enfermaron cuando ya no tenía capacidad de atenderlos …
    Tal vez por ello me he negado a sentir el dolor que me causó las partidas de ambos primero ella y años después él … y ahora entiendo por lo q tu escribes que quizá eso no me permite sentir la plenitud del gozo…
    Quisiera tener valor para sufrir su ausencia … tal vez sería después…más felíz con los momentos q se supone debo serlo…

    1. Hermoso texto, sistémico. Que bellos momentos los que regala tu relación tu madre y que gran mensaje, el aprender a aceptar los distintos sabores de la vida. Recibe un gran abrazo.

  2. Bien lo dijo Paul Sartre: «Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros».
    Es cierto, nos van moldeando las circunstancias, las creencias y la cultura de nuestro entorno. De pequeños entendemos la vida desde las acciones de nuestros padres, así relacionamos el amor y lo entendemos: desde el discurso materno, sobre todo; nos vamos formando una idea de quienes somos y cómo es que funciona el mundo. Pero es una perspectiva muy obtusa que hay que abrir desde el autoconocimiento, de la introspectiva, de buscar adentro nuestro y elegir no seguir el camino si es que nos lleva a la infelicidad. Romper los patrones de conducta y las historias que a menudo se repiten si no tomamos conciencia de ello.

  3. Excelente relato. Me hizo recordar a mi madre, que de la misma manera ha teñido duelos sucesivos pero he agradecido a la vida que hice a pesar del sufrimiento. Ella, ahora tiene 74 años, me visita cada sábado y yo la gozo porque sé que su vida sido difícil pero que tienen esperanza. Amo que me cuente historias de su infancia y sé que se enamoró a las 45 0 50 años pero no me ha contado.

    Gracias Alma Delia.

  4. Es interesante y enigmático que hay personas que piensan que su vida no tiene relación con la de sus padres, abuelos, tíos. La vida emana de la vida y nuestra vida emocional emana de la de nuestros ancestros. Conocer la vida de nuestros padres y abuelos es conocer nuestra vida. Aprender a amarlos es otro asunto que a veces es muy difícil.

  5. Algo sobre la existencia y la vida familiar que te forma y deforma. Es cierto que saber del gozo es saber del dolor…pero este es huérfano nadie lo adopta como forma de vida. Em cambio todos queremos gozar y vivir placentera y felizmente. ¿ Porque regresamos al dolor? Para conocer nuestras raíces quizás. ¿ Conocernos es saber de nuestros dolores?

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