La verdad, ese despropósito


 Alberto Alcocer / @beco.mx

Es curioso lo que provoca presenciar cuando alguien dice una mentira, se experimenta una sensación agridulce que no se decide entre la decepción y la empatía.

Pero seamos honestos, todo mundo defiende la verdad aunque nadie la soporta y no hay quién la practique a cabalidad simplemente porque no podemos.

Somos mentirosos por naturaleza, por sobrevivencia.

El más honesto de los honestos ha mentido incontables veces en su vida desde que dijo que ya se había lavado las manos hasta las infinitas ocasiones que respondió “bien” cuando le preguntaron cómo estás porque no iba a decir que fatal con una colitis y unos pedos legendarios que le provocó la comida o que muerto de angustia porque se le pasó la mano con la tarjeta de crédito o incómodo porque el encuentro sexual de anoche fue raro.

Lo que digo es que si imagináramos por un segundo un mundo donde todos dicen la verdad, sería insoportable.

Y  a pesar de todo, cómo roba la paz descubrir una mentira importante. Porque hay niveles.

En la novela El Impostor, Javier Cercas elabora la historia de Enric Marco, un hombre de noventa años que se hizo pasar por sobreviviente de los campos de exterminio nazis; vivió entre sentidos homenajes y asombrosas entrevistas y todo era mentira. Para su gente cercana debió ser brutal descubrirlo. Aún así, el señor se mantuvo en sus trece.

Hace una semana escribí en La Razón sobre Rufino Tamayo que inventó que su padre había muerto y la triste coincidencia de que mis hermanos y yo siendo niños también mentíamos diciendo que nuestro padre había pasado a mejor vida cuando no era cierto. Hay muchas formas de matar, una es mintiendo, sin duda.

Y así recordé una de esas mentiras familiares que ahora me hace reír hasta las lágrimas pero en su momento fue una putada. Mi madre nos mandaba a mis hermanas mayores y a mí al pueblo de la abuela para que pasáramos una temporada con ella y allá íbamos a dar los dos meses que duraban las vacaciones de verano; no era fácil lidiar con el mal carácter de la abuela si apenas éramos tres chiquillas rondando por ahí sin ton ni son. Como yo era a ratos insoportable y a ratos más insoportable y me pasaba el día molestando a las otras, para vengarse de mí me dijeron que mi madre estaba embarazada y que pronto vendría un hermanito y yo dejaría de ser la pequeña, perdería mi privilegiado lugar de la hija menor.

Aquella noticia me impresionó tanto que reaccioné de un modo muy raro, mis defensas bajaron y estuve los dos meses con una tos espantosa que me hacía vomitar todo lo que comiera dejándome en los huesos, mi desolación era total. Mis hermanas me cuidaron con dedicación y amor absolutos pero a las culeras se les olvidó decirme que aquello era mentira porque básicamente se les olvidó que una tarde cualquiera me habían dicho eso para que les diera un respiro —admito, sí, que yo era un mosquito zumbón. Así que cuando regresamos, bajé corriendo del camión, me paré delante de mi madre y le pregunté a bocajarro ¿y tu bebé?

Mi mamá peló los ojos extrañada por la pregunta y preocupada con mi delgadez espeluznante; cuando mis hermanas se rieron, comprendió todo. Les puso un regaño de antología.

En fin que les propongo un reto: indaguen en la historia familiar y seguro que van a encontrar cosas extrañas, datos raros en el Acta de Nacimiento, fotos que no se corresponden con la supuesta fecha en la que ciertos eventos ocurrieron, causas de muerte maquilladas, en una de esas hasta se encuentran con un hermano desconocido. O no me hagan caso, no busquen que encontrarán y luego qué hacemos con el hallazgo. Como dice Guillermo Arriaga: quien busca la verdad se merece el chingadazo de encontrarla.

Y sí.

He visto mentir a tanta gente: compañeros de trabajo, amigas infieles, hermanos protectores, parejas que responden “me encantó la película” para no descorazonar a sus artistas cercanos y ni qué decir del “se te ve bien” cuando, como yo ahora, te hiciste el peor corte de pelo del mundo y la compasión mueve el corazón de los que te rodean a dedicarte una mentira piadosa. La mayor parte de las veces mentimos para ocultar y proteger, pero es que ocultamos y protegemos para sobrevivir.

No sé ustedes, pero yo pienso en un mundo donde dijéramos la verdad compulsivamente y sé de cierto que sería una tortura; así que, por lo menos hoy, me reconcilio un poco con nuestra vocación de mentirosos.

Y ahora, sean honestos: ¿qué mentira van a decir hoy?

@AlmaDeliaMC

51 respuesta a “La verdad, ese despropósito”

  1. Alma querida. A veces mentimos para no tener que dar tantas explicaciones, a veces porque sabemos que no soportarán la verdad y otras tantas porque es mejor mentirnos que aceptar la responsabilidad de nuestra existencia. El día que dejé de mentirme y de poner excusas fue duro, fue un chingadazo a mi ego a mi mundito, pero después de recoger los pedazos la mayoría buenos reconstruí una nueva yo, más libre, más en contacto con mis emociones, pero más fracasada para el mundo, sé que los demás me mienten pero sé que ya no necesito que me protejan y es un juego que hay que jugarse, porque yo no tengo problema en que me digan mis verdades, pero, ellos no podrían soportar la verdad de mis palabras (de por sí ya tengo pocos amigos gracias a mi “sinceridad”) y la verdad quién soy yo para desmoronar su estable mundo que gira en la base de la mentira. Yo simplemente me hago cargo de mí y mis paliativas mentirillas y muchos de ellos de su falsa realidad…

    Por cierto, que vi tu foto con fleco y me impresionó ver a otra persona, no es tu esencia (hasta tu mirada es diferente), definitivamente vamos a esperar que tu cabello se empareje (si es que quieres) y mientras crece piensa que simbólicamente es algo (una emoción, una carga sentimental) que debía ser amputada, y pues el trance duele. Pero con la tranquilidad de que va a crecer (saludable) hasta donde tú decidas…

    Abrazos fuerte 🙂

  2. Yo la verdad, miento por olvido. Cruzo fechas, cambio nombres, relleno espacios vacíos. Cuando alguien me corrige, digo ¿de verdad? En fin, es divertido contarnos historias.

  3. Alma Delia.
    Te sigo en Twitter y de ahi pasé a leer tu delicioso texto. Me gustó tu afirmación que mentir es una forma de sobrevivir. Mentimos por instinto de protección y mentimos por programación social y familiar. Tantas ecuaciones prefabricadas nos fueron educados que a veces mentimos sin saber y muchas más sin pensar. Yo tenía 25 años cuando me enteré de que mis dos abuelos paternos nunca se casaron. Habían tenido que mentir 60 años porque mi abuelo había estado casado previamente y su esposa nunca le doy el divorcio. La otra parte de la mentira es que él conoció a mi abuela y abandonó a su primera familia por ese nuevo amor platónico. Mentira sobre mentira que se hace media verdad… hasta que te enteras de la mentira.
    Mentir debe ser connatural al ser humano, pero sería muy interesante investigar cómo y hasta donde mienten las distintas culturas y sociedades. Hasta una película genial podría hacerse.!!!
    Gracias x tu texto. Me removió muchas cosas.
    Tu pluma abanicó fuertemente mi alma. Y eso es ser una buena escritora !!

  4. Pinchi Alma Delia … en todo tu escrito no hay una sola mentira …
    Yo miento ocacionalmente, miento a «medias» frecuentemente y otras muy seguido callo para no mentir o para no decir las verdades que encabronarán o lastimarán…
    Me encantó ésto de Lore que me antecedió en los comentarios :
    «…yo no tengo problema en que me digan mis verdades, pero, ellos no podrían soportar la verdad de mis palabras…» , así la mayoría …
    Algún día escribe sobre la suspicacia … otro mal en nuestras relaciones …
    Y recordé algo … como yo era también muy aguerrida e insoportable de buqui …mis hermanos una vez en venganza me dijeron que no era hija de mi amá que mi apá que siempre fué deste alegre … me tuvo con otra señora y me trajo a vivir con ellos…y surgió efecto, duré no se cuantas horas encerrada en un ropero llorando y sudando a chorro y no miento : recuerdo ese momento como si acabara de pasar … y ya van mas de 50 años …
    Un abrazo.💛

  5. Excelente cómo cada sábado, mentir por ocultar, desde niños lo hacemos, con mentiras piadosas y ya de adultos, lo hacemos, para evitar un conflicto y evitarnos escuchar la verdad a la que siempre le vamos huyendo.
    Abrazo 🙂

  6. Recordé dos mentiras importantes.

    La vez que mi familia ocultó el paradero del papá de mis hijas después de separarnos porque ya lo habían llevado a un centro de rehabilitación. Nadie dijo nada hasta que un día comenté con una de mis hermanas que llevaba tiempo sin saber de él, «igual y ya hasta se murió, no sé y ni me importa, con tal de que no me esté jodiendo» le dije. Fue en ese momento en que me contó toda la verdad. Llegó un día a casa de mis papás en muy malas condiciones, le ofrecieron llevarlo a un centro de rehabilitación y accedió. Todos sabían, mis papás y mis cuatro hermanos y nadie dijo nada. Se sintió como una traición.

    Un par de años después de la separación mi hija mayor dijo a su maestra que su papá se había muerto, «Mis tías llamaron y dijeron que mi papá se murió» esas fueron sus palabras. Estaba en 1° de primaria. Me pongo a pensar en todo los cambios que esa pequeña estaba intentando asimilar.

    1. Qué historia, EG, gracias por compartirla. Es que cada familia tiene su propia y endemoniadamente inexplicable lógica… te mando un abrazo, gracias por leer y compartir.

  7. Hace unos años leí el libro de ciencia ficción «La máquina de la verdad» de James Halperin. La historia cuenta la invención de un detector de mentiras que toda persona debe usar de manera permanente, evitando así que pueda mentir sin ser descubierto. Tenía la impresión de que en algún momento, el autor expresaría las razones por las cuales una sociedad bajo ese sistema sería insoportable. No fue así, más bien defendió la idea de que las personas siempre deberían decir la verdad. El resultado planteado en la novela me pareció monstruoso.

  8. Prof. Alma Delia
    Mientras leía su columna Frida y yo desayunábamos en la barra. Dejando caer la miel sobre mi wafle volteo a decir bajito no te quiero (ella adolescente) y se me mira para decir me dices que ya no me quieres y volteo para mirarla de frente y le pregunto: ¿como? ¿Quien no te quiere? Me mira desconcertada y me dice estás mintiendo ! Ja muero de la risa solo practicaba el efecto de la mentira es inmediato. Obvio después de eso la abrace y le dije si ahora te quiero mucho, al rato si te pones loca un poco menos pero así te quiero, es decir te amo. Las mentiras son un mundo de Ida y vuelta. Me encanto su texto así como su colitis y los pedos legendarios . La mentira que mucho tiempo creí como una verdad que a mi hermana la habían recogido del basurero … eso lo decían mis hermanos mayores. Y no Intente preguntarle nunca a mis padres si era cierto o no. Así la vida

  9. Uta. Te lo juro que todas las porras son de corazon y son la neta del planeta.
    Como dices la condicion humana es mentirosa, tanto que la iglesia catolica tuvo que clasificar las mentiras en veniales (o inocuas) y las otras que no recuerdo como las llamo. Estas son las maleficas y estas si son pecado. Repito lo que aprendi hace 50 anos en las clases de moral del colegio.
    Recuerdo alguna biografia de Diego Rivera que era famoso por sus mentiras, una de ellas conto en Paris que el era canibal y toda la comunidad de Monte Matre se lo creyo . Era famoso por decir mentiras, a veces tan chuscas que causaban risa. Se podrian imaginar al gran Diego diciendo solo la verdad? yo no y quizas si asi hubiera sido no hubiera sido el gran artista que fue.
    Las mentiras familiares o secretos de la familia como las llaman algunos psicoterapeutas son legendarias y como dices y alguien lo corrobora creo que todas las familias tienen uno u otro secreto y han matado a mas de un miembro de la familia.
    Tu texto vale oro. Por cierto no te he visto de flequito. Ya te dire que opino.
    Buen domingo

  10. Y bueno, ya lo dice el dicho decidero (© by Unamuno), que hay gente que miente más que habla. Y quienes escribimos somos el mejor ejemplo de ello, porque mentimos no sólo hablando sino también escribiendo. Tú, por ejemplo, en esta columna, mientes todo el tiempo puesto que estás diciendo sencillamente una serie de verdades. Así es la cosa, Mafalda.

    1. Hay gente que miente, más que habla.
      Esa cita es una perla, mi amolllcito mío; y yo, claro, soy una mentirosa de cepa, tú lo sabes. Mil besos para ti, siempre.
      Tu taruguita Mafalda 😉

  11. No sé si valga, pero prefiero las mentiras del ciudadano común y corriente, que cualquier «verdad oficial».
    Te agradezco tu escritura, eres la lectura recomendada siempre para mis estudiantes de la universidad.

  12. Las mentiras son como los secretos familiares, no se hablan pero hacen un ruido tremendo. Como cuando descubrí a mis 18 años, que tenía medios hermanos. Ahí caí en la cuenta del origen de mi agradable y tal vez, angustiante , fantasía infantil de segundo año de primaria: ( 7 años) : imaginaba llegar al primer día de clases y descubrir con sorpresa, que una de mis compañeras era mi media hermana.

    1. Uf, Elena, es que las intuiciones infantiles son lo más acertado. Lástima que lo descubrimos cuando somos adultos.
      Un abrazo

    1. Y sí, es lo máximo, no imagino el manchón gris que sería mi vida sin mis hermanos, soy la menor de 8, de verdad que son determinantes para mí.

  13. Las mentiras tienen las patas muy cortas pero qué magníficas obras literarias saldrían si las escribiremos. Porque no hay que negar que algunas son muy interesantes. Por otro lado en las familias se crean muchos relatos míticos que son producto de información que cambia de acuerdo a quien la trasmite. Y también mentimos como ley de supervivencia básica. Todos mentimos. Un abrazo

  14. Tengo a las mentiras clasificadas en tres
    categorias: las misericordiosas, las insidiosa y las gratuitas. Y después están las mentirijillas que a veces pueden ser muy puñeteras.
    Hasta el sábado que viene. Se me hará largo.
    Un abrazo grande.

  15. Qué padres lecturas.

    La naturaleza miente, dice Óscar de la Borbolla. No es una virtud humana.
    Miente para sobrevivir.

    De niño, mi papá me regaló un carrito, una ambulancia… Se le abrían las puertitas… Era una maravilla… Juegué con ella intensamente ese día, hasta que le rompí una puerta. Era horrible. Era más mi dolor por el posible enojo de mi papá…
    Fácil: coloqué la ambulancia en el peor lugar posible, esperando a que uno de mis hermanos pasara. Y pasó mi hermana, y tocó la ambulancia como sea, y ésta se cayó y se le «rompió» la puertita.
    Lloré, nos regañron, mi hermana no entendía nada…

    Mi papá murió hace 41 años.
    Hace 10 años confesé mi mentira elaborada a mí hermana. Me pegó, claro, como pega una abuela, y nos reímos de lo lindo. La verdad es que el remordimiento asomaba a cada rato.

    Saludos de verdad 🙂

  16. Mentir, para protegerse, para guardar lo que es solo mío y no quiero compartir con nadie. Ese «estoy bien», «no pasa nada», que casi siempre pone límite entre lo que realmente siento y lo que quiero que los otros vean.
    Como cada domingo te leo y me encuentro entre los renglones de tu texto, tus palabras me hacen confirmar que somos individuos con coincidencia, tal vez más de las que aceptamos.
    Abrazo grande Alma Delia.

  17. No deseamos herir a las personas que amamos con la filosa verdad. (Los que somos sanos y no unos pobres sádicos).

    Un día mi amiga D., que eran casi como una hermana, me pidió que la acompañara a espiar a su ex pareja. Fui solidaria y ahí estuve. El amigo estaba en pleno apogeo erótico con su curvilínea conquista. La nueva novia era exuberante, con su bonito cuerpo lleno de curvas.
    Mi amiga tenia sus ojitos un poco fuera de sus órbitas, nunca la había visto tan enferma. Me parece que no había comido en las últimas semanas, y se notaba cabrón.
    Por supuesto, se comparó con la novia. Mentí a más no poder ese día.
    Y a pesar de que no me parecía sano estar siguiendo al pobre tipo, ahí estaba mostrandole mí apoyo a mi amiga en lo que me parecía un insulto a ella misma. Pero, que podía hacer?, una de las pasiones de mi amiga era su Rafael. El había sido una las pocas alegrías en su vida.
    Comprendí que su mundo se había desmoronado al haber terminado ese cariño. Y también entendía el lógico escape de Rafa con su sabrosa amiga. D era hermosa, no bonita…hermosa. Con sus 1.80 de altura, su sedosa piel oscura, sus facciones finas y su bien trazado cuerpo, trabajado con años de ballet, le quitaba la respiración a varios con solo estar parada. Eramos testigo de ello ,diariamente, sus mas cercanas amigas. Era noble además. Mi amiga era bella, pero la belleza aburre, eso también es verdad.

    *****

    Hay gente a la que le gusta habitar el planeta miseria, esas personas buscan patológicamente las mentiras. Debemos comprender eso, es de vital importancia si no queremos perder nuestro tiempo.

    *****

    Cuando alguien te comparte su visión sobre equis cosa, en total confidencia, y una cual bruja de Mcbeth ve el desastre que se avecina, (y sabes por experiencia que esa persona ignorará todo consejo) todo lo que terminas haciendo es callar. Y además sonries y das una opinión falsa. Que más hacer?.
    *****

    Cuando me mentí a mí misma.

    Me mentí al enfrentarme a un problema cerebral tremendo. Me mentí con entusiasmo contra toda la probabilidad médica. Y funcionó. Por eso me es posible estar escribiendo esto. A veces las mentiras salvan.
    Un saludo sin mentira para tí Alma.

  18. Ahora que transito por la segunda mitad de mi vida, recuerdo que algunas mentiras que dije de joven hoy las tengo como ciertas, como si en realidad hubieran ocurrido. Lo confieso, he construido mis propias posverdades.

  19. Amo tus textos, considero que la mentira es un mecanismo de defensa, para que no te jodan más de lo que ya estás, al igual que tú tengo hermanas mayores, y hacían bromas como a ti te dejaron en un fiscal con periódicos en la puerta, y entonces yo le contestaba: «Pues por tu culpa mi madre se tuvo que casar»… ella terminaba llorando, mientras yo saboreaba mi paleta de esas de reloj, sin duda de niñas nos destruiamos con bromas que asomaban algo de verdad, hoy nos cubrimos las espaldas, y a ratos nos montamos la madre, pero seguro estamos cuando se nos necesita.

  20. Hola a todos.
    Tu historia me hizo recordar que en mi familia la mentira es compañera del ocultamiento, se entretejen en acontecimientos que han marcado la vida de mi familia. Con el ocultamiento de acontecimientos familiares, hemos trastocado nuestro andar de una manera abrumadora, nos hemos deshecho de muchas formas sentimentalmente hablando…
    Estoy de acuerdo que el decir la verdad o hablar con sinceridad desemboca en desencuentros, pero se re-construye algo más intenso, sea lo que sea que haya terminado.
    Alma mienteme: ¿solo respondes el mismo día que publicas, es decir solo respondes en sábado? jejeje!!!

  21. Miento a diario para no dar tantas explicaciones.
    Hay gente tan preguntona y metiche que me provocan paros cardíacos todo el día. Y por mas que los mando a la chingada, para mañana siguen en lo mismo.
    No puedo deshacerme de ellos, así que me he vuelto mas tolerante y mas mentiroso.
    Un mega abrazo, me gusta mucho leerte!
    esto si es verdad-

    saludos!

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