El ángel del hogar y sus demonios

Crédito imagen : Alberto Alcocer @beco.mx

Hace unos días, precisamente el 10 de mayo, tuve a bien publicar un tuit en el que reconocía el valor de la elección de las mujeres que decidimos no tener hijos; me pareció importante incorporar el tema a la conversación pública aunque fuera en un efímero tuit pues la tormenta de mensajes que trae la celebración por el Día de las madres que hace siglos se celebra en el mundo y poco más de cien años en México, es apabullante.

Pues ese insignificante tuit para hablar del caso opuesto, las no madres, en medio del hegemónico discurso que celebra la maternidad, resultó de lo más incómodo y me dejó un saldo de más de 2 mil insultos (nunca, ni cuando he cuestionado una conducta del presidente en turno, me había llovido de tal manera), pero me dejó también la certeza del síntoma expuesto para escribir y reflexionar al respecto.

Por muy dosmileros que seamos, el ideal femenino sigue lleno de conceptos que nacieron hace más de cien años y que han dado identidad a las generaciones de hoy con más vigencia de lo que quizá alcanzamos a ver.

La misión doméstica de las mujeres como base de valorización femenina está más viva que nunca. Hay un deber dictado por Dios y la familia, por la sociedad entera, que un día sí y otro también taladra con el mismo mensaje: las mujeres deben ser buenas, si son madres, serán mejores portadoras de bondad porque la idea de maternidad conlleva una práctica de “sacrificio” como los mártires y santos de la religión judeocristiana.

Pero no se trata sólo de la Iglesia, también hay un material interés en un modelo político y económico que se ha desarrollado sobre la base del rol femenino como formadora de familias (núcleo de consumo que sostiene incontables industrias). Y de ahí pa’lante, mi alma. Si las mujeres dejaran de reproducir familias o de dedicar su vida a sostener el núcleo de la familia, un montón de industrias se derrumbarían, y con ello todo un modelo económico y político.

Así, la idea de la domesticidad perfecta siempre ha estado asociada a las mujeres; el valor decimonónico que “dignifica” a una mujer si es una novia comprensiva, una enamorada de ensueño, una buena esposa, mejor madre y responsable absoluta de criar hijos como buenos ciudadanos, es de una prevalencia innegable.

Durante el siglo diecinueve se desarrolló un concepto similar en prácticamente todos los países de Occidente: “El ángel del hogar”. El ángel del hogar es esa mujer que con sus polvos mágicos y su sonrisa eterna recibe al marido cansado y lo atiende, le sonríe, empata sus apetitos con los de su hombre, cumple con un ritual formativo para que los niños en casa aprendan de ella a replicar un modelo que, hasta nuestros días, sostiene sociedades enteras alrededor del mundo.

Hay un ensayo de Nerea Aresti publicado bajo el mismo título que pueden leer en línea y que explica espléndidamente algunos de los conceptos de los que hablo aquí.

Pues ese concepto “ángel del hogar”, es perfectamente equiparable a la idea de la “santa madrecita” que los mexicanos practicamos. El dictado político y religioso que pesan en el fondo son de una perdurabilidad sorprendente.

En días recientes en casa hemos estado viendo en segunda vuelta la serie “Mad Men”, el personaje de Betty Draper, esa esposa con cara de ángel y pelo de muñeca que se consume de ansiedad y de tristeza por dentro, no dista mucho del modelo que muchas de nuestras madres y muchas mujeres contemporáneas son llamadas a seguir. Con sus diferencias de época pero el fondo es el mismo: hoy el mensaje dice que seas la madre cool que además trabaja, va al gimnasio, alimenta a su familia con productos bajos en grasa, orgánicos y que los niños que viven contigo (o señorones de más de 20 años porque hay casos, síono) ven como su mejor amiga.

Y es que es tan violenta una cosa como la otra: someter a las madres a la exigencia de simbolizar el amor, la bondad y la perfección, es una tiranía; ninguna madre merece esa imposición. Ser el hijo que debe ver a mamá como «santa madrecita» refuerza el infantilismo mental, ningún hijo merece tal mutilación a su inteligencia.

Pero criticar a las que no somos madres por querer incorporar el tema a la conversación, es de plano la tiranía expuesta: si somos madres tenemos que ser perfectas y si no somos madres y pedimos que se valore la elección, somos soberbias y narcisistas. Lo de siempre: que calladitas nos vemos más bonitas.

Volviendo al tema de los dos mil insultos, me parece el ejemplo perfecto para hablar de lo que en psicología se llama proyección de la sombra: a mayor tamaño del objeto, mayor proyección de la sombra. Hay un fenómeno ahí, profundo y complejo en la adoración ciega de la madre y de la maternidad.

He reparado un par de veces en las raíces etimológicas de la palabra Madre: “mar, mare”, el simbolismo de la madre se relaciona con la mar, pero también con la tierra fértil, mar y tierra como matrices de vida. Sin embargo hay una dualidad de vida y muerte: nacer es salir del vientre de la madre, morir es retornar a la tierra. Esa madre (mar y tierra a la vez) es alimento pero también riesgo de opresión y ahogo. (Recomiendo muchísimo hacerse del Diccionario de Símbolos de Chavalier y Gheerbrant en editorial Herder para revisar el valor simbólico en el origen de las palabras).

También me he atrevido a hablar del lado más oscuro de las madres, la pulsión filicida que algunas experimentan: el deseo de matar a sus hijos. Debe ser duro, doloroso, complejo, generar culpa y ansiedad infinitas. Y creo que quizá sería bueno hablar más de ello. Algunas simplemente no logran vincularse con sus hijos aunque los cuiden y nunca los abandonen, pero la falta de la mirada amorosa y de aceptación de la madre, trae consecuencias para toda la vida en la psique de las personas.

Por eso creo que el mundo sería un mejor lugar si sólo tuvieran hijos quienes tienen vocación para ello, y así como es perfectamente legítimo educarse para reconocer cuál es la vocación profesional o académica, sería un derecho sagrado educarnos para reconocer si tenemos o no, la vocación de ser madres. Reconocerlo y decidirse por el “no”, debería ser tan promovido como el mensaje que empuja a que digas “sí” desde la familia, la religión, la mercadotecnia y hasta la política; poco menos del 30% de los países en el mundo han aprobado el aborto legal en pleno 2020 y no en todos sus territorios.

Resumiendo: que estas sociedades adoradoras de la madre como arquetipo de perfección, necesitamos evolucionar, atrevernos a mirar la condición humana y no demandar a ningún ser humano que se mutile para convertirse en un prototipo. Ojalá que llegue el día en que se pueda elegir con libertad absoluta la identidad, por amenazante que nos resulte la idea de un mundo en el que todos pueden cuestionar el statu quo y atreverse a ser diferentes.

@AlmaDeliaMC

15 respuesta a “El ángel del hogar y sus demonios”

  1. Cada vez me asombra -y me asusta- la paradoja de que en pleno siglo XXI, ya no sea posible decir lo que se piensa, porque inmediatamente saltan los odiosos corrigeplanas politicamentecorrectos, que nada saben del respeto a la libre expresión. Yo por mi parte, admiro y aprecio tu lucidez, esté o no esté de acuerdo contigo.

  2. Alma, en una sociedad aún machista en pleno siglo XXI, una mujer inteligente y con decisión es una bruja, sí, de esas que la «Santa Inquisición» quiso erradicar, antes con torturaa, ahora con etiquetas de egoismo.
    Eres una chingonería por alzar la voz de la responsabilidad, la libertad de elección y del modelo de mujer moderno, que por mucho, supera a cualquier hombre embrutecido por su idiosincrasia, en lugar de liberado por una correcta percepción. Saludos desde San Luis Potosí.

  3. Con este articulo te llegaran más reclamos, dirán que menosprecias, devalúas, insultas a las madres, hay personas que ningún Chile les embona, si eres madre , tienes que ser perfecta, si no lo eres te vuelves insensible, mala mujer el otro de la humanidad. Voltea para otro lado, no los leas, no te hacen falta

  4. Creo que tal vez mencionarlo justo en el día de las madres es como cuando en el día de la marcha contra la violencia a la mujer, los hombres aprovechan para exponer que ellos también sufren violencia, tal vez por eso no se recibió bien. Es algo muy válido lo que dices, pero decirlo en el día de las madres se siente un poco como tirarle caca encima ¿No? Casi como una crítica a las que decidimos ser madres; que por más que lo hayamos decidido con el corazón, a veces desearíamos renunciar por lo pesado que es. Este día es para las madres no para las que no lo son o no lo quieren ser. Lo necesitamos como una motivación para seguir adelante en esos días que ya no puedes más.

    1. Sin querer generar controversia. Sólo matizando un poco. El día de la marcha contra la mujer es una manifestación en un gran porcentaje vs los hombres abusivos.
      El día de la madre es un día de reconocimiento al valor materno, pero que no lucha contra nada, sino más bien confirma un valor estereotipado.
      Es un buen día para mostrar los contrastes que un valor arraigado comodamente quiere esconder o evitar.
      No es un día de lucha contra todas esas mujeres insensibles que decidieron egoístamente cerrar su vientre a la producción de otro»… soldado en cada hijo te dio.»

      De verdad creo que es el día adecuado. No lo veo ofensivo.

  5. Excelente comentario y concuerdo , el sterotipo de la mujer actual es comprometida con su trabajo pero jamás cansada para atender a su pareja en todos los sentidos , compresiva, feliz,
    Tolerante, capaz de no dormir
    Por hacer ejercicio, arreglarse y verse perfecta , jamás de decir no quiero por qué de lo contrario eres una loca y eso te
    Podría costar estar sola, jamás debes comentar cuantas parejas has tenido, y decir que nunca estás en casa que te gusta salir lo Peor! El espera que siempre estés esperando
    Opino que esta es la nueva versión del Ángel del hogar , triste , retrogrado pero real

  6. Mi admiración y respeto a esa felicitación a las «no madres, en el día de las madres» si vi que se produjo un estallamiento de opiniones en contra, sin embargo aplaudo tu valor para decir lo que muchas personas no quieren ver, no todas estamos listas para ser mamás y eso no nos hace peores personas, pues muchas mujeres siendo mamás tampoco querían serlo, pero no tuvieron opción

  7. Incomodar es la práctica que se agradece en los intelectuales, de nada sirve aquel o aquella que aplaude hechos enraizados y que son aceptados sin cuestionarlos.

    La maternidad ha sido impuesta durante mucho tiempo, es una imposición social en muchos lugares del mundo. Hay mujeres que no tienen ni siquiera la oportunidad de pensarse como otra cosa, hay mujeres que se atormentan por no poder serlo y lo peor hay niñas que son obligadas a ser madres.

    Se necesita ser valiente para decir aquello que no queremos escuchar.
    Te sigo leyendo…

  8. Muy bien dicho voy a compartirlo en el taller de narrativas terapéuticas feminista. La sociedad capitalista y heteropatriarcal que quiere dominar con está clase de ideales. Hay relaciones algo torcidas entre madres e hijos que a veces es mejor la distancia y a la vez no todas tenemos esa vocación maternal. Muy bien.

  9. Querida Alma,

    Respeto y disfruto tus artículos y comentarios, sin embargo en esta columna continúas alimentando los estereotipos de la “mujer moderna”.

    Tengo la fortuna de trabajar y convivir a diario con mujeres admirables. En mis últimos tres trabajos mis jefas han sido mujeres de las que he aprendido mucho. Varias de mis primas y mi hermana no se han casado ni tenido hijos y las quiero y respeto mucho. Algunas de mis tías han sacado a mis primos adelante sin un hombre en la casa, y podría continuar con muchos ejemplos.

    El punto es, a la individualidad de una mujer no la definen sus hijos, así como al hombre no lo define ser padre biológico necesariamente, en eso estamos completamente de acuerdo. Pero una madre tiene un lugar especial en nuestros corazones, nadie critical la decisión de no tener hijos, sino aplaude y admira a aquellas mujeres que tuvieron la bendición de serlo, esa celebración es una forma de agradecer el habernos forjado, de otra forma no estaríamos en esta formidable vida.

    Un abrazo.

  10. No entiendo al mexicano por un lado exalta a la madre y pobre de ti si decides y expresas tu decisión de no maternidad y por otro lado tenemos un índice altísimo de violacion infantil a niñas y feminicidios. Lo cual indica que estamos enfermos de misoginia. De ahí que si desarrollas la misandria también eres de lo peor. Como dice Sabrina Berhman ¿por qué nos odian tanto?

  11. Hola Alma.

    Las costumbres de los animales civilizados como los elefantes, nos demuestran que la elefanta mamá o abuela tiene un rol educativo fundamental. Son el control ante las tendencias rebeldes de los elefantes adolescentes.
    El ser humano ha inventado herramientas para intentar sustituir esa necesidad. Guarderías, escuelas, cursos vespertinos. Y también inventó la igualdad y mil y uno conceptos. Inventamos la autodeterminación y dios no nos impida jamás ejercerlas. Para el ser individual son geniales. Para la colectividad, todavía muy animal, son un problema.
    Mi mujer tiene la teoría de que el problema en México es que el nivel adquisitivo es tan bajo que la mujer debe trabajar para ayudar con, sino es que resolver completamente, el sustento del hogar y de ahí el descuido de los angelitos.
    Pero volviendo al tema original, y sus reacciones, qué suerte que no tengo redes sociales. Tu página (soulbook) es lo más social que hago en la red. Y me gusta horrores lo que leo en tu web.
    Que cada quien haga con su vida sexual y procreativa lo que su nivel de responsabilidad soporte.
    Y que le dés en la madre al día de la madre en el d{ia de la madre es algo atinado y adecuado, pues, si no, cuándo!

    Gracias.

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