Diamantina, zapatos y otras provocaciones


Vía Láctea, Alberto Alcocer / IG @beco.mx

Antes de cumplir seis años ya sabía leer, escribir, sumar y restar; ya sabía de la dureza de la existencia, ya sentía vergüenza de ser quien era, ya comprendía la pobreza.

Mis hermanos estaban todos fuera, al mayor mi mamá había logrado meterlo al Colegio Militar; los otros cuatro estudiaban en un internado. Mi hermana mayor se reponía de las quemaduras en un hospital.

Quedábamos Paz y yo, ella estudiaba segundo de primaria y a mí me mandaban con ella de oyente, mi hermana tenía ocho años y yo todavía no cumplía los seis.

Eran días extraños, andábamos por ahí un poco inconscientes, un poco asustadas, muy solas. Visitábamos a nuestros amigos que vivían a un par de casas, también solos, también hijos de la disfuncionalidad, milagrosamente vivos; nos divertíamos persiguiendo ratas, haciendo pasteles de lodo y comiendo cualquier cosa, la comida que mi madre dejaba algunas veces, otras sólo galletas que comprábamos en una tiendita calamitosa.

Teníamos un vecino de alrededor de veinte años, Mariano.

No sé de dónde salió, pero mi familia lo acogió de inmediato porque tenía una temblorina rara y cojeaba; como puede adivinarse, todo desvalido era bienvenido entre nosotros porque nos recordaba que no éramos los únicos.

Mariano decía que yo era su novia y a todo el mundo le hacía gracia la broma, no a mí. Una mañana amanecí con tal infección en la garganta y fiebre que no pude acompañar a mi hermana a la escuela, me quedé sola en casa porque mi madre no podía faltar al trabajo —un día sin salario era una verdadera crisis para una mujer que mantenía sola a ocho hijos.

Recuerdo mi cuerpo delgado de casi seis años, llevaba unos shorts azul marino y un suéter del mismo color, alguna de las tías caritativas que le regalaba ropa a mi mamá debió heredármelos; estaba en la cama viendo caricaturas en una televisión blanco y negro que habíamos sacado no sé de dónde, recuerdo la sensación de la fiebre, tenía calor y frío, temblaba; llevaba unos zapatos blancos de charol —también regalados— que me apretaban, el alma caritativa debió calzar de un número menor al mío.

Mariano apareció de la nada y cerró la puerta, se veía muy nervioso, temblaba más que de costumbre, se sentó en la cama junto a mí y me dijo que mis piernas eran muy bonitas, casi tan bonitas como mis ojotes negros. Yo sabía que algo estaba mal, de inmediato traté de levantarme de la cama pero él me lo impidió, me abrazó fuerte y dijo que yo era su novia, me preguntó insistentemente si lo quería; traté de escapar, grité, sentía la fiebre, a Mariano, los pies punzantes por los zapatos apretados, escuchaba las caricaturas en la tele, su respiración pesada, me dolían la cabeza y los huesos, el alma. Me concentraba en el dolor por los zapatos. Fue todo muy rápido, él estaba muy excitado, en un par de minutos eyaculó y salió corriendo.

Me quedé sentada en la cama, inerte, zombi. Después de un rato me levanté y me bañé, hacía todo en automático, como si me hubieran desconectado, como si estuviera ahí pero muerta.

Cuando regresó mi mamá yo ardía en fiebre, vomitaba y tenía la garganta completamente cerrada, afónica como nunca, sin voz.

Odié a Mariano con el odio de una legión entera, odié a mi madre por estar ausente, me odié a mí misma por ser capaz de entender lo que había pasado y no poder autoengañarme. Odié a mi padre porque no estuvo ahí para cuidarme. Odio profundo, odio ácido, odio gigante en mi alma de seis años. Odio y miedo, rabia y resentimiento descomunales pero ni una palabra. Aprendí a proteger con el silencio, intuí que hablar lo dinamitaría todo.

Así sellé mi trágico romance con el miedo, pacté con sangre. Miedo de estar sola, miedo de lo masculino, miedo de mí. 

Y en un abrir y cerrar de ojos  me hice adulta, y luego, como la vida es cabrona pero también es buena, me hice escritora; y aprendí a nombrar cada cosa, a masticar cada palabra y, sobre todo, a mirar la condición humana.

Años de vivir y de atreverse a mirar y de atreverse a nombrar; lecciones duras para reconciliarse con el deseo, sentarse a la mesa entre luces y tinieblas un día sí y otro también. Saber, cuando escucho a otras mujeres, que se necesita mucho temple para no entregarse al resentimiento como único camino, que llevar estas historias a cuesta y sonreír es quizá el único trofeo por haber peleado esa guerra, en muchos casos es seguir peleándola.

Pensar en los zapatos que me apretaban fue la salida que encontró mi psique infantil, tal vez por eso ahora los zapatos de las ya incontables mujeres violadas y desaparecidas me perturban de un modo escalofriante. ¿Cuál será el símbolo, qué ancla habrá elegido la psique de tantas otras mujeres?

Fuimos niñas y alguna vez creímos en la magia, duró apenas nada, pero hubo un tiempo. Diamantina brillante, luces mágicas, mundos de colores.

¿Cómo se atreve, el títere político de turno, a decir que nombrar el abuso histórico, presente y brutal, es una “provocación”?

Sonrisas. Lápiz labial. Faldas. Tacones. Diamantina. Provocaciones puras y duras.

¿Cómo vamos a reparar todo lo que se ha roto si luego de pelear mil batallas, se espera que las heridas de guerra sean al mismo tiempo la parte civilizada, silenciosa y protocolaria que le pide permiso al mundo para hablar de su dolor?

¿Cómo vamos a reparar todo lo que está roto?

@AlmaDeliaMC

145 respuesta a “Diamantina, zapatos y otras provocaciones”

    1. Cómo reparar lo que está roto? Lo vivido sin duda dejo una marca que no se borra, pero para contar está experiencia y compartirla con otras y otros es preciso estar viva, trasponerse al odio al resentimiento al miedo y voltear para ver y escuchar que no estamos solas. Es admirable lo compartido para hacer lo posible para que no se repita, y que empiece por mi.

  1. Hoy saliendo en la glorieta del metro Insurgentes, ví una niña llorando por lo que oía y veía. Si, cómo reparar todo lo que está roto. Cómo salir del dolor sin pedir permiso y como no reventar de angustia a una niña de seis años que también solo le tocó hoy estar ahí. Parecería fuera de lugar, pero por la niña que hoy ví llena de miedo por la expresión del coraje y del dolor, va un abrazo para, ti, para ella para todos. Ni una más.

    1. Y cómo reparar lo que se ha roto? Ni el mejor orfebre, ni el más grande cirujano, ni el más genial chamán, ni Dios, podrían porque ni siquiera es reparable.

    2. Como no romper ventanas si estas se han cerrado ante la queja de la mujer y ante la incomodidad que causa lo femenino? Como pretender pelear en silencio una guerra tan añeja como desgarradora? Un abrazo Alma Delia desde mi femineidad, de mujer a mujer.

  2. Esta semana tuve una discusion muy interesante con Yenni Rueda en donde critique la violencia practicada en la primera manifestacion de protesta vs la violencia de genero y las violaciones por parte de ciertos policias.
    Algo que no repare es en todo la rabia e impotencia que habia detras de estas mujeres, quizas muchas de ellas vivieron lo que tu valientemente expones y que este sentimiento de impotencia se multiplico exporencialmente por los ultimos crimenes sexuales perpetuados por la autoridad.
    Todo esto me hizo comprender los sentimientos que hay detras de esto, pues una cosa es estar comodamente sentado opinando y otra cosa es haber sido victima de esta misoginia que ya es verdaderamente una catastrofe y raya en lo grotesco .
    Hay un dicho que dice que el que no quiere entender tiene que sentir y la verdad si ponemos sobre la balanza la diamantina y los vidrios rotos contra todas las muertes y sufrimientos que ha causado esta misoginia y no es de anos sino de siglos creo que el balance fue bastante leve
    Ojala y todo esto sirva para sensibilizar a la gente de este grave problema y sus implicaciones y que sirva para que se resuelva lo antes posible.
    Saludos Alma

    1. Es injusto, ciego y estúpido pedirle a alguien que responda civilizadamente cuando lo están violando o matando. ¿Es tan difícil de entender?

  3. La lectura fue una opresión continua mientras contenía la respiración. Soy de los que cree que nada repara lo roto, que alguna pasión brinda un funcional equilibrio.

    Saludos solidarios.

  4. Años sin leer una columna mexicana. Unas líneas muy sensibles y francas, felicidades por ser fuerte y dejar un testimonio que puede servir a nuevas generaciones. Un abrazo.

  5. Si Alma, lo que nombras lo haces bien, ya no es tiempo de callar, nunca lo ha sido, pero es parte de los mandatos caducos de género y toca a mujeres y hombres hacerlo, aunque con distintos motivos. El cúmulo de historias, pesadillas y dolor se está desbordando, ya no caben en los cuerpos, nuestra memoria personal y la suma de la colectiva están modificando nuestra manera de actuar. A nuestra jefa de gobierno y autoridades les duele más un pinche vidrio roto, el sacrilegio de pintar monumento que representan a veces causas justas, pero no reparan en las nuestras, les duele que las cuestionemos en su ética y su desarraigo de las promesas hechas y omitidas. A mi me duele más que cualquier objeto, instalación o monumento vulnerado, historias como ma tuya, como la mía y millones de mujeres que, de distintas maneras vemos como nos despojan de nuestra paz, de la confianza en una y en l@s otr@s. Ya nos han arrebatado mucho, ahora les toca a quienes no entienden aprender a hacerlo o permanecer siendo cómplices de la violencia contra las mujeres y otros cuerpos insumisos.
    Respeto mucho ese espíritu que sale en tus letras y el trayecto que te ha traído hasta aquí y que compartes en este texto.

  6. Querida Alma, simplemente, aunque soy hombre me identifique, si habemos niños que tambien lo sufrimos… Estamos día con día sanando y levantandonos. Como siempre bella redacción que me llega al Alma. Lindo día, espero un día coincidir en un cafe. Sueño con ello.

    1. Qué triste todo esto, no me imagino la impotencia que se siente que abusen de tí, las personas que desacreditaron esta protesta lo lograron pero solo nos queda seguir luchando ya que tenemos un largo camino por andar. Me solidarizo con todas las mujeres que sin importarles nada salieron a protestar. Tenemos que exigir más respeto y salir igual que ellas a manifestarlo porque no podemos permitir #ni una más

    2. Un abrazo Alma
      No es tiempo de callar, nunca a sido pero es difícil que las palabras salgan entre el miedo y la impunidad
      Coincido la misoginia, el machismo, la doble moral y la parafernalia de «ser mujer» son algunas de las cosas contra las que hay que luchar
      Pero nada justifica dañar a otros, claro que la vida de ningún ser humano vale más que un edificio, pero necesitamos marchar «sin un vidrio roto»; «cecerolaso» sí, pero contra victimarios hombres y/o mujeres y sus secuaces jueces y abogados principalmente.
      Luchemos con la ley y la dignidad de nuestro lado

  7. No hay palabras para el pasado, que curen, que lleven esa libertad y felicidad para aliviar los ensombrecidos recuerdos…
    Lo ocurrido ayer quizá marcado como exceso o camino incorrecto, me parece apenas una leve expresión de la capacidad de las mujeres organizadas o no… Es apenas una oportunidad de manifestar más allá de la voz (ignorada), una mirada de igualdad y respeto.

    Que hubo descontrol? , sí, pero quién no multiplica las oportunidades y quién no toma valor del otro y sobre todo, quiénes no se apoyan entre sí cuando la necesidad está puesta.

    Lamento los daños, celebro la unión, la fuerza, la determinación, porque las pintas hoy o mañana desaparecerán y los vidrios se reinstalaran, pero cuándo, hasta cuándo los paisajes negros de una violacion desaparecerán?
    Hasta cuando dejará de doler el verse y saberse roto, hasta cuando esos fragmentos que un momento se llevó, volverán a embonar ?

  8. Tuve la inconveniente necesidad de explicar que la marcha no es momentánea, es por la vida y los derechos de todas en todos los rincones del país, del mundo!!!

    Y recibí una ola de ataques y malos comentarios hacia mi persona, hacia la vida que ellos imaginaron que yo tengo, me llenaron de odio y frustraciones las palabras de muchos hombres que en definitiva no entienden la lucha, porque ellos son los agresores.

    Sin embargo al leerte recupero mi fuerza para seguir en pie de lucha, para evitar que las niñas que vienen atrás de mí sufran y vivan la violencia en todas sus caras!! Te abrazo a la distancia!!

    1. Sigo Sin creer que TODOS los hombres sean » los agresores» ……. Generalizan y esa parte es la que no entiendo, infinidad de hombres están en contra de la violencia de género y salir a la calle a agredir a cualquiera por la experiencia que vivieron creo No es lo mejor

  9. Siento que hayas vivido tales experiencias, que hoy dan pie a tan emotivos escritos que nos remueven tristes recuerdos y si, muy pocos daños comparados con los causados a las mujeres.

  10. ah, querida Alma Delia sentí por tus letras, una brizna de las heridas de tantas, de tantos. En verdad qué sería de este amado país sin sus mujeres, no las que crían machos, todas las demás. Equidad y justicia, no es tan difícil. Abrazo agradecido.

  11. Al leer tu columna de hoy, queda claro todo lo acontecido, cómo reparar todo, cómo un grito de Miles de mujeres unidas exigiendo justicia, en una sociedad opacada por intereses Políticos mezclando y haciendo un callejón sin salida, dónde al final solo pasará a la historia

  12. Las palabras a través de la escritura, que abren el alma, que abren los caminos que durante tiempo estuvieron acotados por el silencio; las palabras que permiten elaborar el dolor y poner sonido a muchas voces silenciadas.

    Gracias por compartir los momentos que dejan sin aire y transitan por el infierno, y al mismo tiempo; llenan de oxígeno y esperanza a través de la fiereza y fortaleza que trasmites.

  13. Qué valiente y honesta contigo misma, durísima y cruel experiencia infantil, pero mas cruel saber darle el nombre a lo sucedido, cuanta impotencia reflejaste en tu relato similar a todas las
    impotencias de las valientes mujeres que protestaron y que seguirán haciéndolo, te admiro y respeto Alma, saludos.

  14. Es Claro que la violencia generadas durante las manifestaciones no compensa para nada, todas las atrocidades que han sufrido tantas y tantas mujeres por parte de la agresividad de género, no sólo la violencia sexual, sin embargo, el hecho de que dentro de la manifestación de este sentir se den hechos cómo incendiar o destruir muebles o inmuebles públicos, distrae la atención de la protesta, por lo cual también podría suponerse que fuera una cortina de humo interna de las autoridades.
    De cualquier manera esto no se va a corregir de la noche a la mañana ni es responsabilidad, su origen, en este momento de las autoridades sobre esas personas victimarias, sino sobre la educación familiar y escolar que promueva el respeto de género.

    Hay mucho por hacer la protesta no es suficiente, se tiene que hacer una infraestructura que concientice y atienda el problema desde edades tempranas, tanto en la escuela como en la familia, en que inicie el entendimiento del respeto por parte de esos futuros agresores

  15. Me dejas sin palabras, pero con muchos sentimientos. Admiro tu valentía y tu don con las palabras para expresar algo tan crudo como lo que viviste y extraer de todo eso una prosa tan hermosa y profunda, con un mensaje que hoy más que nunca, debe escucharse. Gracias, Alma.

  16. Provocaciones necesarias para ser escuchadas, imprudentes porque los que lastiman no son prudentes ni respetuosos. Nombrar porque sucedió, porque si no se nombra no existe, no pasó. Y esto si pasó, y a muchas les sigue pasando, si continúa el silencio es menos probable que dejé de pasarles. Gracias por nombrar cada cosa con su nombre.

  17. Y uno finalmente termina preguntándose: porque la violencia hacia la parte más débil, porque hacía las y los menores, porque hacía las mujeres???. En qué parte del deseo nos conectamos con nuestros instintos más salvajes, menos evolucionados, actuamos aún dentro de una manada con todos sus atributos animales???. Qué parte de nuestro cerebro no se ha modificado o se encuentra tan dañado, insatisfecho o nublado que simplemente no permite que los valores, lógica y juicios tomen parte en sus desiciones!!!
    Se agradece lo extraordinario del relato y la valentía humana para enfrentarlo!!!

  18. Tengo 42 años recién cumplidos, soy el tercer hermano de 4, mis padres estuvieron casados por 44 años, la única cosa que los separó fue la muerte de mi padre hace 7 años.
    Un día estando comiendo mi madre y yo, después de 41 años de mi vida, mi madre ya no pudo callarlo y en plena comida me contó que mi abuelo había abusado de ella, no puedo describir lo que sentí, no comprendía nada, mi madre siempre me platicó de mi abuelo como una persona que fue dura con ella, no la dejaba tener novio y cuando mi madre salió embarazada de mi padre, la llamo “puta” y dejo de hablarle por mucho tiempo.
    Y cuando mi madre me platicó lo que hizo con ella, lo odie y lo odio con todo mi corazón. Mi madre es una auténtica guerrera porque calló mucho tiempo ese infierno que vivió, jamás lo supo mi padre porque ella se sentía avergonzada después de muchísimos años, en este momento que te escribo estoy llorando de tristeza y de rabia, no puedo entender como puede haber personas así en el mundo, no he platicado con nadie lo que me contó mi madre porque ella me pidió que no lo hiciera. Ahora que leí lo que escribiste me puse en el lugar de ti y de mi madre y las entiendo y las apoyo con todo mi corazón. Hay que luchar y exigir que ustedes mujeres jamás vuelvan a sentir miedo.
    Fuerza y unión… sinceramente Sergio Medrano.

    1. Muy valiente de su parte,no sólo contar una historia tan dura y cruel,el mérito aumenta cuando la historia es de su madre ,pero aún mi admiración es más cuando usted “masculino “(no en afán de molestar o señalar) llama las cosas por su nombre.

  19. ¡Te abrazo fuerte!

    Soy una niña rota, como tú, fue antes de los 6 (y después a los 10), sólo pude seguir adelante imaginando que era otra -otra que no puede sentir-.

    La falta de empatía y de educación, y el poco o nulo respeto a los derechos de los demás han destrozado y seguirán destrozando la vida de muchas niñas y mujeres. Por eso urge que eduquen a los hombres para que comprendan que su “placer” no significa sacrificar a las mujeres y destrozarles el alma.
    Sus minutos, horas o días de “placer” equivalen a años, muchos años; a toda una vida destruida y no exagero.
    ¿Por qué creen que vale la pena? ¿Quién les hizo creer que así debe ser? ¿Qué ganan en realidad?
    Es hora de que los hombres se hagan preguntas y empiecen a pensar y a sentir con empatía.

    1. Lore, lo siento muchísimo. Sé que son minutos que rompen y marcan para toda la vida, te abrazo muy fuerte.

  20. Vaya, y una creyendo que es la unica. En mi caso, una mujer (una tia) era la que me llevaba a donde otro hacia eso que ya no me causa enojo con él, ( porque ya no está en mi vida) si no con ella que debía protegerme y no ir a entregarme como una cosa cualquiera. Los hombres no siempre son unicos malos. No en mi caso.

  21. La historia de todas, la historia de muchas, te leo y me encuentro, difícil camino de la reconciliación con la vida, salva y ayuda hacer lo que está en nuestras manos para que nadie pase por eso. Un abrazo fuerte.

    1. «Es la historia de todas», te leo, Margarita, y pienso en lo alucinante que es aceptar que el mundo simplemente es así… no, tenemos que seguir nombrando. Te abrazo.

  22. Yo también soy una mujer que ha cargado a una niña rota toda una larga vida, Mis padres solían llevarme al cine tengo seis añitos siempre se sienta un hombre a mí lado que mete su mano bajo mi falda yo aprieto mis piernas y tenga miedo de que mi padre se de cuenta y se desate la violencias y un escándalo donde tal vez yo sea culpable. Después entre esa edad y los once varios abusos sexuales por parte de primos mayores y otros, siempre sintiéndose que la culpa es mía por algo malo que existía en mi. Y todo el tiempo entre la culpa, la rabia, la frustración y el enojo contra quién?

    1. Eva, me entristece mucho leer tu testimonio, ese momento en que creemos que las que estamos mal somos nosotras, que encima es nuestra responsabilidad guardar silencio y encubrir al agresor porque nos van a llover a palos si decimos algo; qué fuerte que crezcamos tan convencidas de que nos toca tolerarlo todo. Te abrazo mucho. Gracias por compartir tu historia aquí.

  23. Tengo una historia no expresada que se hizo presente a la lectura de la tuya… Gracias por decir y permitirme entender por qué la destrucción de anuncios en el metrobús durante la manifestación de ayer no me pareció gran cosa.
    Marchar con las jóvenes me dio alivio.
    Abrazos

  24. Alma, tu texto me llegó a lo más hondo y me hizo repensar mi reacción inicial ante el vandalismo. Gracias por devolverme a lo verdaderamente importante.

  25. Un fuerte abrazo. Y mi admiración profunda. Qué gran generación de periodistas mujeres en este país! Sin ustedes y sus denuncias el camino sería más largo.

  26. Mujeres importante educar no PRINCIPES NI PRINCESAS, hombres no machistas ni mujeres muy feministas…….que haya un cambio en el entorno cultural actual que vtenemos, dejemos de ver TV donde hay miles de programas haciendo sentir que hombres y principalmente mujeres somos objeto sexual, que haya un cambio en las escuelas donde la educación sexual sea importante y expresar el peligro, que se legalice el aborto, en todo el país, y severas multas y cárcel a padres irresponsables con sus hijos

  27. Tu nombre te define, la reparación constante y con tanta resiliencia ha dado cómo resultado un ejemplo que influye en tantos, incluyéndome para aprender y concientizar la conducta humana en matices tan diversos e incomprensibles y reales. Mi conexión contigo es muy especial, tienes mucho que ver con Bárbara y conmigo. Te quiero mucho.

  28. Es triste, pero no hay forma de reparar todo lo que la misma humanidad ha roto.
    Ni con todas las manifestaciones, ni con todos los intentos de gritar o de exponer las atrocidades que los mismos seres humanos hemos hecho.
    Quizás los intentos por reparar todo lo destruidos no pararán, pues la misma naturaleza humana de autodestrucción va acompañada de una «posible cura»….

  29. Eres tan pero tan grande, que no hay manera de que los zapatos no te queden apretados, eres tan grande como tus letras y tan maravillosa como la tinta que las esparce, eres tan grande que ni un millón de marianos (así con minúscula) podrían estar a tu altura, yo me volví un inmigrante porque soy padre de una bebecita de un año y medio, no me atrevo a exponerla a desarrollarse en una sociedad tan artera y tan mala enfocada, pero bien dicen por ahí que “tiempos difíciles producen seres humanos fuertes”, tu alma, Alma, es lo que nos mantiene a muchos, te escribo esto mientas Emma no quiere comer fruta y si pan, yo solo le doy lo que quiere pues me vence con la sonrisa, te quiero a la distancia y te admiro a cada instante.

    1. Emiliano,
      La vida es más dura para algunos de nosotros, pareciera que nacemos frente a una montaña de obstáculos pero el fuego interior y los vínculos que nos tocaron en el paquete son los que empujan todo. Te abrazo muchísimo, a ti a tu hija.

  30. Alma te dejé un comentario ayer 17 de agosto a la 1 pm en punto
    Este otro comentario no intento que sea publicado sino es un mensaje para ti si me permites una observación.

    Primeramente me solidarizó con lo que dices, te respeto y poco puedo hacer por ti y por todas las demás mujeres que han sufrido esto, excepto enfurecerme por estos hechos que pasan día a día.

    El propósito de este mensaje es comentarte qué hay dos hechos en tu relato te pudieras distraer la atención del lector sobre el mensaje qué transmitiste. Esto no sucedió porque el mensaje es fuerte pero se corrió el riesgo.

    Primero, el detalle de los zapatos para ilustrar la pobreza con la situación de la niña, que eres tú de quién hablas, es correcto y expresa muy bien ese sentir, pero si una niña no va a la escuela por estar enferma es poco probable que se vista, es decir se queda en la cama, pero asumiendo que se haya vestido y finalmente no va y se sube a la cama a ver la televisión se va a quitar de inmediato los zapatos que le incomodan al nivel de provocar del dolor que tan bien expresas.

    Pensar en esa inconsistencia distrae del relato o puede distraer de este tipo de relatos. Transmites la intención de la imagen pero pudieras llegar a distraer la atención sobre el mensaje principal

    El otro punto es que la persona victimaria entra y se siente en la cama, con la facilidad de haber accedido al interior de la casa sin ninguna seguridad de por medio que lo impidiera. Me imagino que la mamá de esa niña que eres tú, antes de irse debio
    haber recomendadoo a la niña no abrirle la puerta a nadie y dejarla cerrada de tal manera que nadie entrara. Si no lo hizo o si lo hizo no es lo importante lo que importa es el hecho de que puede distraer la atención de tu mensaje

    No intento que se publique este comentario solamente pasarte una sugerencia no distraigas innecesariamente la atención del lector sobre tu mensaje principal

    Te respeto y me solidarizó no porque hayas vivido lo que viviste sino porque reconozco que el género femenino es constantemente maltratado en su vida diaria y hay que admirar la entereza de las mujeres que salen adelante

    Te mando un saludo afectuoso pero al revés respetuoso

    1. No, Javier, te lo voy a decir con todas sus letras: no has entendido nada. Primero, tendrías que ser una niña que creció en la pobreza devastadora que crecí yo para entender porqué unos zapatos «nuevos» te hacen tanta ilusión que no te los quitas aunque te aprieten y no vayas a salir, ¿has visto niños disfrazados de Spiderman con botas y capa a pesar del tremendo calor? … pues eso. Y lo otro, no había puerta, vivíamos en una casa prestada en obra negra; quizá en tu mundo eso es inconcebible pero hay millones de mexicanos que han vivido o viven así. Por último: estás juzgando, estás dudando y estás cuestionando aunque sea «respetuosamente» mi palabra; eso que haces es la respuesta reaccionaria de una sociedad que, por principio, duda de las víctimas y las condena. Justo lo que haces es la mitad del problema.

    2. No, Javier, te lo voy a decir con todas sus letras: no has entendido nada. Primero, tendrías que ser una niña que creció en la pobreza devastadora que crecí yo para entender porqué unos zapatos «nuevos» te hacen tanta ilusión que no te los quitas aunque te aprieten y no vayas a salir, ¿has visto niños disfrazados de Spiderman con botas y capa a pesar del tremendo calor? … pues eso. Y lo otro, no había puerta, vivíamos en una casa prestada en obra negra; quizá en tu mundo eso es inconcebible pero hay millones de mexicanos que han vivido o viven así. Por último: estás juzgando, estás dudando y estás cuestionando aunque sea «respetuosamente» mi palabra; eso que haces es la respuesta reaccionaria de una sociedad que, por principio, duda de las víctimas y las condena. Justo lo que haces es la mitad del problema.

  31. Este relato es tan estremecedor como doloroso y valiente. Gracias por compartir algo personal pero que sin duda tocará muchos corazones y transformará conciencias para poder luchar juntos a favor de las niñas y mujeres..

  32. Hola Alma. Admiro mucho tus textos y lo que escribes en Twitter. Muy triste que en esta humanidad tengamos que sufrir este dolor, este trato e indiferencia hacia los niños. Sigue pasando. De alguna manera, de una forma u otra pasa. Las secuelas son devastadoras. Agradezco tus letras. Tus recuerdos, que aún dolorosos me recuerdan parte de mi infancia y que en mi caso, forjó y sensibilizó. La valentía de recordar y relatar. Hoy con el «éxtasis» a todo es muy fácil perder la escencia de lo importante. Recibe un afectuoso abrazo.

  33. Almita queridísima, aquella ,conexión que sentí la primera vez que te leí, al coincidir similitudes en las infancias y recuerdos que la vida nos dejo, hoy revivió con tristeza , lagrimas y muchísima admiración por tu gran sensibilidad y ejemplo de resiliencia…benditas sean tus letras…son suturas, hilos de seda que reparan no sólo tu corazón roto también el de muchas que te leemos…gracias por escribir …abrazo tu alma.

    1. Sara querida, mi corazón siempre se ha sentido cerca del tuyo. Leer tus comentarios me reconforta, siento muchísimo que hayas pasado por algo similar, sé que la grieta es para siempre pero aquí estamos. Te abrazo mucho

  34. Pensé que ya lo había superado totalmente, cuando hace un tiempo enfrente a mi abusador, pero leo y vuelvo a sentir los zapatos que me aprietan y el miedo, ese insaciable miedo.

  35. Gracias en verdad Alma por nombrar cada cosa. No es nada fácil.
    Tus palabras, me han conmovido, me han abrazado y llevado en el tiempo a mi propia infancia, para abrazar a esas niñas, a todas esas niñas y lanzar con ellas diamantina.

  36. Un abrazo a uds que dan tanto por todos y principalmente a los hombres que siguen ciegos y tontos .
    Mi solidaridad a ti y a uds mujeres, GRACIAS
    Si iniciaran alguna iniciativa en Pro con gusto ayudo y apoyo

  37. Alma compa Delia:
    Mi interpretación libérrima de apapacho es: mi espíritu acaricia el tuyo porqué caminamos juntos en este mundo.
    Leí cuando contaste que tenías una lista de reproducción en Spotify que intitulaste “rotas” y lo traigo ahora a colación porque estoy convencido, de que así como Nina Simone pudo convidarnos de su no ser irrompible a través de su voz, tu lo haces a través de tus letras, es conmovedor, uno también va resquebrajándose.
    Te apapacho.

  38. Querida, Alma:
    Tu relato me llega al alma. Tuve flash back sobre mis múltiples abusos e incestos. La pregunta me sigue resonando ¿a qué símbolo nos aferramos? no lo tengo claro, pero se que si lo escribo sucederá.

    Gracias por tu narrativa. Te abrazo. Me abrazo

    1. Adriana,
      Abrazo tu alma, siento muchísimo que hayas vivido todo eso; deseo de corazón que la reparación sea profunda.

  39. Hola soy Elena, he leído tu historia y tengo ganas de llorar por ti por mi por las dos por todas las que hemos sufrido abuso. Tu historia es similar a la mía, pobreza, muchos hermanos, una madre trabajadora, un abusador y odio un odio que al día de hoy no he podido reprimir del todo, aún no puedo perdonar y no sé si algún día lo haré. Sobreviví y he salido adelante gracias a la resilencia que emana mi ser, pero no deja de doler. Nunca hablo de eso, está es una excepción porque me siento identificada y sé que no me van a señalar. Te abrazo y las abrazo a todas.
    Saludos

    1. Hola, Elena.
      Ojalá que encuentres la manera de reparar, de hablar, de perdonar, que no cargues tú sola con eso, es demasiado. Te abrazo muy fuerte.

  40. Hola Alma:
    Desgarrador relato que evidencia todo lo que gira en torno a la manifestación del viernes.

    Miedo. Desconcierto. Dolor. Inseguridad. Desconfianza. Ira. Rabia. Violencia.
    De la crudeza de tú descripción se entiende TODO lo ocurrido. De lo singular a la generalidad.

    Cómo curar las heridas?? Cómo unir lo que se ha roto??
    Las cicatrices quedan, como mudos testigos.

    Alguien escribió (y cantó) que “sólo el Amor engendra la maravilla” y si me lo permites, creo que el amor ayuda a sanar las heridas. Y no el Amor romántico, sino el AMOR a la vida, a los demás, a uno mismo. Y si ese AMOR estalla como un bigbang de violencia y rabia, que así sea.

    Te ofrezco un abrazo, un sencillo, sincero y solidario abrazo.

  41. Son palabras duras lo que nos comparte aquí. En lo personal he sido asaltado, golpeado y me encontrado en agresiones sin sentido por parte de la gente, en su mayoría por hombres (y una que otra mujer). Aun así estas situaciones no se comparan a lo que nos cuenta aquí y lo que cuentan (o no han podido contar) muchas mujeres.
    Dicen que vivimos actualmente una época violenta, desgraciadamente la humanidad es violenta en todas las épocas, y si, tal vez estamos en un punto bastante alto ahora.
    Aun así esta violencia, que no es la de la guerra, se lleva a muchos en el camino, niños y mujeres principalmente, y por muchas circunstancias que es difícil enumerar.
    El caso es que debemos tratar de entenderlo, confrontarlo y desde cada uno de nosotros evitarlo haciendo lo que este en cada uno, denunciar, apoyar a las victimas, difundir, concientizar, defender, lo que este en nuestras manos.

    Una felicitación por su trabajo.
    Ya entiendo un poco más sus historias, supongo que para usted escribir es parte del ‘esquite’ de estas vidas que nos toca lidiar.

  42. Te admiro desde la primera ves que descubrí tus relatos , es un placer un orgullo coincidir en el tiempo con mujeres como tu y muchas otras que no bajaran la mirada ni callaran su sentir , tenemos que levantar la vos hasta tronar tímpanos que retumbe en todos los corazones solo así podemos darles esperanza a las próximas generaciones y curar nuestras almas y las de todas las mujeres que por siglos han sentido la desesperanza El abismo profundo de sentirse solas sin voz , se lo debemos a todas estas pequeñas que se les arrebato su infancia a todas las mujeres violentadas
    Gracias por compartir se que no es fácil que las palabras duelen
    Toda mi admiración

  43. Leerte fue algo maravilloso, yo también me refugié en en silencio, pero mis agresores siguen allí, espero que algún día ese silencio que me pide a gritos salir, sea libre.

    1. Tienes derecho sagrado a las palabras, Diana, a nombrar tu historia, a repararte contando lo que pasó; que llegue pronto tu tiempo. Te abrazo mucho.

  44. Alma, Gaby, todas las niñas rotas, al leerte y leerlas, me llevas a mi propia historia que no recuerdo porque era muy pequeña de los dos a los tres años y que ni en años de terapia he podido recordar, ahora sé que sucedió en múltiples ocasiones porque me ha llevado años armar el rompecabezas,almas y corazones ese momento horrible por el que nos rompieron algo y ha costado años reconstruirlo, hoy escribo como este ejercicio de alzar la voz la voz que desde entonces fue callada, amenazada y amordazada y que a través de actos como lanzar diamantina, y romper el silencio, vidrios retomamos el clamor de justicia que nos han negado, agradezco a ti Alma Delia y a todas las que ya no estamos calladas y salimos a romper el miedo, marchando y gritando por todas las que ya no pueden gritar y por los minutos, horas y años en que no lo hicimos. Gracias por el espacio un abrazo hermanado, comprendido desde la entraña sabiendo totalmente de lo que escribes.

    1. Aracely, de todo corazón deseo que llegue el día que puedas expresar fuerte y claro lo que tú viviste y lo que sientes. Un abrazo

  45. Abría que inaugurar un espacio de re composición donde te dejen pasar si te rompieron de niña, si sentiste un sudor ajeno al tuyo y un jadeo invasivo. Entonces nosotras tendríamos que abrazarnos hasta que sentir que aquello que quebraron se va juntando de nuevo y seguro habría rabia, afecto, empatía y sobre todo mucha diamantina.

  46. Tengo una niña de cuatro años y te abrazo.

    Te abrazo por ti, te abrazo por ella. Te abrazo por todas.

    Quemen lo que haya que quemar. Derrumben lo que haya que derrumbar.

    Lo que sea necesario para que estas historias no estén dentro de la normalidad.

    1. Por esa niña y todas las niñas; no podemos resignarnos a un mundo en donde sea común que esto pase, romper a un ser humano así de brutalmente, a esa edad…
      Gracias por tu lectura, Danilo. Cuida mucho a tu hija.

  47. Las pérdida dolorosa de la inocencia, el arrebato de la dignidad, el comienzo de un infierno, un infierno que ya no tiene vuelta atrás.

    Un abrazo grande.

  48. Se Sobrevive, porque en los momentos más oscuros siempre duele, y ruedan lagrimas de liberación, de esperanza de que ya no habrá una más. Gracias por recordarme que hubo un tiempo de diamantina brillante. 🙏🏼

  49. Qué valentía, te admiro profundamente. Por la terrible historia, por tu niñez con carencias y a pesar de todo escribas tan bonito. Te abrazo

  50. Tantas historias de inocentes criaturas que prefirieron callar su dolor antes que lastimar a la mamá ausente. Cuan valientes son al enfrentar la vida día a día sin rendirse. Cada que puedo abrazo a la pequeña que fui y mientras la abrazo le prometo que nunca nadie la volverá a lastimar.

  51. He creído en el poder de la palabra durante más de 30 años. Creo y he tolerado el resultado de los seres humanos para bien y para mal. He andado del tingo al tango buscando respuestas a la problemática de este país y de esta ciudad; sin embargo, voy a usar una frase que no es propia pero que es tan válida después de treinta años: «cuando las palabras no son suficientes uno se hace de un palo y una piedra para poder encontrar una solución a tantos problemas que nos aquejan día a día».
    Uno se ha contenido la rabia, el coraje y el grito de la injusticia en este país, en esta ciudad, en este ente llamado familia; y en este cuerpo transgredido y transgresor a la vez.
    Soy hombre y como tal reconozco que las mujeres les cuesta más sobrevivir en este sociedad recalcitrante y llena de injusticias.
    Pero el problema es tan grande, que todos y cada uno de los que pensamos en dejar un mundo mejor para las próximas generaciones, nos invade el temor y la rabia al mismo tiempo. Lo peor es que las autoridades no hacen ya ni lo mínimo: asegurarnos el derecho a la vida.
    Aquí señores ya nos matan hasta porque nos defendemos, porque pedimos respeto, porque pedimos un trato igual. El horror y la desgracia en tu relato se transpira; y esperemos que la gente antes de estar encontrando dudas en tu escrito, se empeñe de igual manera en respetar la palabra de sus semejantes.
    Amor y rabia….llevalos contigo alma!!!

  52. Te admiro cada vez mas.
    Gracias por el valor de compartir tu historia. La historia de muchas mujeres que se repite una y otra vez cada día.
    No soy indiferente, me duele saber del sufrimiento que pasan, pero igual me siento impotente porque no veo como vamos a cambiar para siquiera iniciar a ser mejores seres humanos.

  53. Caray:
    Ya vislumbraba la verdad pero tu artículo terminó de aclararme las cosas. Muchas gracias. Entiendo ahora muchas cosas. Ya las percibía pero ahora esta claro.
    Me vale madre que destrocen un monumento. Una vida es invaluable.
    Mi empatía y mis disculpas por la parte de culpa que me corresponde.
    Tengo 60 años y fui criado a la antiguita. Ahora tengo hijas y todo este clima de violencia me exaspera. No me imagino el dolor y la rabia que me causaría que alguien lastimara a mis hijas.

  54. Me he preguntado desde hace mucho tiempo: que lleva a un hombre a violar a una mujer o a otro hombre? Aún no me lo puedo explicar, no es la firma vestir de la mujer no es su forma de ser, no, no debe ser algo q despierta lo peor de los instintos algún desequilibrio causado por resentimientos o malos tratos. Pero aún siendo asi no es justificable y menos aún q mucha gente, incluyendo a la autoridad quieran culpar a la mujer de algo q ni ellos son capaces de entender y menos de solucionar.
    El daño irreparable q causa un abuso solo merece comprensión solidaridad para con la victima y decisión para castigar al violador. Mi admiración para ti Alma.

  55. Lloré y te abracé al leerte!
    Abracé desde mi corazón a esa niñita indefensa que representa a tantas niñas (y niños) violentados impunemente.
    Te admiro y te honro!

  56. Es doloroso leerte, por lo que viviste tú y porque lamentablemente es el caso de mucha y será el de más.
    Te abrazo fuerte y a Javier igualmente le digo, el paso 1 para que esto no pare es: Dudar, juzgar y condenar a la víctima, vayamos a lo más profundo y detengamos el dolor.
    Te admiro, te creo y te abrazo

  57. Me impacta lo parecida que es tu historia a la mía, no de forma, sino de fondo. Diferentes personas, diferentes contextos, mismo miedo, mismo silencio, mismo odio a mí misma, a todos y a nadie. Tristemente, como bien lo has dicho, aún se atreven a juzgarnos de «provocadoras», de «las malas del cuento». Y yo soy más mala aún, cuando mis padre violador y mi madre cómplice me exigieron convivir a solas con mi hija de 8 años, me negué ¿Y qué crees? Me demandaron, ahora yo soy, no la mala, sino «la más mala del cuento», una madre egoísta que no deja que sus hijas convivan a solas con sus abuelos. Aún recuerdo la risa burlona de mi padre cuando tuve el valor de enfrentarlo «No tienes pruebas y eso ya pasó hace mucho tiempo… te estaba enseñando educación sexual, así se hacía en mis tiempos, no fue con lujuria».
    Y sí, señor juez, señores peritos, señores trabajadores sociales que no tienen la menor idea de lo que he pasado y tienen en sus ineptas manos la seguridad de mis hijas, a esos que no les importa y no me creen: soy la mala, la más mala, la peor del mundo.

  58. Cómo reparar lo roto? La vida te ha dado la oportunidad de gritarle al mundo cuantos zapatos apretados hay en cada mujer, en cada víctima, que laceran el alma!! Ya estás reparando aunque siempre quedará la inmensa cicatriz. Saludos inmensamente solidarios

  59. Alma, tu testimonio que seguramente servirá a muchos, restaurara lo dañado de tu alma, estas llena de valor y amor, más que de ira y odio. Has transformado no sólo tu ser en un ente de ayuda, consuelo, esperanza y luz, sino la de un incalculable número de personas. Es incomprensible como puede salir algo bueno de algo que fue tan malo, excepto por el hecho de que no permitiste que entrará la maldad en ti.

  60. Hola Alma:
    Llevo la semana contigo y mis recuerdos.
    De niño, 7 u 8 años, estuve como siempre en casa de los vecinos. No había pobreza, no había abandono.
    Sólo uno de ellos 15 años aproximadamente hizo que lo tocará.
    Yo ni hice ni entendí ni nada.
    El tiempo me hizo entender.
    No hubo violencia en el sentido físico…

    La perversión y el desenfreno y la ausencia de un mínimo común moral es cosa cotidiana que marca y puede dañar las almas.

    Mi historia es muy light en comparación, el efecto fue menor en comparación.
    Todos los modos de violencia sexual son reprobables y todos debieran ser exhibidos.
    He soñado verlo en la calle y golpearle, pero supe que murió … Y me dió gusto ..

    Gracias Alma

  61. Por mucho tiempo no registré como un abuso el hecho de que mi primo de doce años nos hiciera desnudarnos a mí, de 4, y a otro niño de 6. Nos ordenó acostarnos el uno sobre el otro y tocarnos, sentarnos y juntar nuestras partes. Nunca se lo dije a nadie, aunque recuerdo que mi madre se dio cuenta de que algo no estaba bien. Me revisó de pies a cabeza y me dijo que no permitiera que nadie me tocara. Ella pensó que ese niño de 6 años me había tocado, seguramente porque había visto a alguien hacer lo mismo. Yo negué todo. Nunca dije lo que mi primo nos había hecho hacer. Nos pidió que lo guardáramos en secreto.
    No sé qué habrá sido de aquel niño, inquilino en la casa de mi primo. Sólo sé que ahora que tengo una hija el recuerdo ha venido con más fuerza. Y no sé explicar si me ha afectado de alguna forma. Sólo sé que duele. Y sé que odio a ese adolescente de doce años que tenía ya conciencia de lo que hacía. Y no puedo evitar odiar al adulto de cuarenta y tantos que es hoy. Me parece que es imposible que no recuerde lo que hizo. Hace años no lo veo. Espero no verlo nunca más en mi vida.
    Es la primera vez que cuento ésto y no sé si algún día me atreveré a decírselo a alguien. Yo no me siento rota, pero sí como un cristal empañado. Porque para mí, no hubo una experiencia tan violenta como la que viven otras mujeres, pero mi yo de 4 años no merecía tampoco ser el títere de alguien que, dicho sea de paso, se convirtió en un adulto promiscuo con experiencias de paternidad no responsable.

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